El dólar mayorista subió y crece la preocupación por tasas

El mercado cambiario inicia la semana con tensión por las tasas

Billetes de dólar en el mercado cambiario argentino

El dólar mayorista volvió a subir al inicio formal de la semana financiera y se ubicó en $1.495 por unidad, en un contexto de creciente inquietud por el alza de las tasas de interés y la intervención oficial en los distintos segmentos del mercado de cambios.

Según operadores de la city porteña, el tipo de cambio mayorista avanzó $7,5 y se posicionó a un 24,8% del tope de la banda cambiaria, que para este martes fue fijada en $1.865,14. La dinámica confirma que, pese a los esfuerzos del Banco Central (BCRA) y del Tesoro, la presión cambiaria y la incertidumbre en torno a la política monetaria siguen presentes.

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En paralelo, los contratos de dólar futuro muestran mayoría de subas de hasta 0,1% en las posiciones de 2026 y 2027, reflejando que el mercado continúa previendo un sendero de corrección gradual del tipo de cambio en los próximos años. Las proyecciones privadas apuntan a un dólar mayorista en torno a $1.503 hacia fines de agosto y cercano a $1.618 al cierre de diciembre, cifras que sirven como referencia para empresas e inversores.

Cómo se movieron los distintos tipos de dólar

En el segmento minorista, el dólar oficial sube a $1.515 para la venta en las pantallas del Banco Nación, lo que lleva al denominado dólar tarjeta a $1.969,50. De acuerdo con el relevamiento de entidades financieras que realiza diariamente el BCRA, el tipo de cambio minorista promedio se ubica en $1.512,05.

Los dólares financieros también operan en alza. El dólar MEP gana 0,5% y se negocia a $1.522,83, mientras que el contado con liquidación (CCL), utilizado por empresas e inversores para girar divisas al exterior, sube 0,6% hasta los $1.579,07. En el mercado informal, el dólar blue registra un incremento de $10 y se posiciona en $1.555, consolidando así un nuevo escalón en la brecha cambiaria.

Rol del Banco Central y efectos sobre la deuda

La contracara de la reciente baja relativa del tipo de cambio y de los intentos por moderar la volatilidad es el encarecimiento del costo del dinero. En las últimas semanas, el BCRA y el Tesoro aumentaron su presencia en distintos segmentos del mercado con el objetivo de contener movimientos bruscos y acotar las presiones especulativas.

Una de las señales más visibles es la desaceleración en el ritmo de compras de dólares por parte del Banco Central. Tras haber adquirido en julio un promedio cercano a los US$ 100 millones diarios, la autoridad monetaria redujo ese monto en torno a US$ 30 millones por día durante agosto. Esta menor demanda oficial de divisas apunta a evitar una presión adicional sobre el precio del dólar mayorista y contribuir a que se mantenga por debajo de la barrera psicológica de los $1.500.

Sin embargo, esta estrategia tiene costos colaterales. La reconfiguración de las intervenciones y el incremento de las tasas impactaron sobre el desempeño de la deuda argentina en dólares, que quedó rezagada frente a otros mercados emergentes. Analistas financieros señalan que esa combinación de factores explica, en buena medida, la reciente suba del riesgo país, que vuelve a encender señales de alerta entre los inversores y condiciona las posibilidades de financiamiento para el Estado y el sector privado.

El mercado lee cada movimiento del BCRA como una señal sobre el rumbo de la política cambiaria y monetaria, en un escenario donde la estabilidad del dólar sigue siendo clave para la inflación y la actividad económica.

Con un frente externo desafiante y un nivel de tasas en ascenso, la evolución del dólar en las próximas semanas será determinante para medir el grado de confianza del mercado y las chances de sostener la calma cambiaria en lo que resta del año.

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