La conocida influencer de 35 años contó cómo fue su última consulta médica y la inquietud por su tiempo de vida.

En julio pasado, la reconocida youtuber e influencer argentina Caro Trippar conmocionó a su comunidad tras anunciar que padece cáncer de mama con metástasis. A sus 35 años, la creadora de contenido decidió documentar las distintas etapas de su tratamiento y su vivencia emocional en las redes sociales. Durante esta semana, Trippar compartió públicamente el momento en que intentó averiguar su expectativa de vida.
Caro registró este relato en la cuarta entrega de su serie Viernes de Cáncer, que publicó en su canal de YouTube bajo el título “Tu cáncer no tiene cura”. En dicho material, la influencer detalló la reacción que tuvo al salir de la consulta médica: “Salgo del consultorio, estoy con Sebas afuera y me quiebro. Me cae todo y empiezo: ‘Me voy a morir, me voy a morir, Sebas, me voy a morir’. Me está diciendo que no se puede curar, que tengo un hijo, que esto… Me va a pasar lo mismo que a mi abuelo. No puedo creer cómo no lo agarré antes. Me empecé a culpar por confundir un síntoma con otro, por no darme cuenta antes. Cómo dejé que se me vaya el hueso. No entendía cómo me estaban diciendo que no tenía cura”.
Posteriormente, la creadora de contenido explicó que se realizó nuevos estudios clínicos para precisar la extensión de la enfermedad: “Me terminé haciendo una biopsia de huesos, me durmieron, me metieron en un tomógrafo, me sacaron. Salió positivo, tengo en los huesos. Me hice una resonancia; al final, en el hígado no tengo nada. Gracias a Dios, una buena. Pero no cambia mi diagnóstico, es lo mismo. Ya me lo explicó porque volví y dije: ‘No tengo nada en el hígado, ¿se puede curar?’. No, seguimos en la misma”.
La incertidumbre llevó a Trippar a buscar información en internet durante su regreso al hogar: “Lo primero que hago es venir a la computadora. En vez de entrar a TikTok, YouTube, Instagram, ya en el camino estaba buscando ‘cáncer estadio cuatro’. Ya lo había visto en la inteligencia artificial cuando le tiré el documento, porque no entendía nada de lo que decía y te lo explicaba. Pero empecé a buscar y todos los videos eran como ‘hace cinco años que estoy viva’, ‘hace diez años que estoy viva’, pero todos como si fuera algo extraordinario haber superado los cinco o diez años. ¿De cuántos años estamos hablando? ¿Me quedan dos años de vida? ¿Me quedan diez? ¿Me quedan veinte? ¿Esto se puede curar? Sentía que me fui con muchas incertidumbres”.
Ante las dudas sobre el avance de su cuadro, la youtuber optó por cargar sus análisis en una herramienta digital: “Cuando llego a casa, abro la computadora y decido hacer algo que no recomiendo. Después mi psicóloga me lo prohibió, pero entré a la inteligencia artificial y le tiré todos mis estudios, desde el primero: análisis de sangre, biopsia, FISH, resonancias, tomografías. Todo, todo, todo. Le puse el tratamiento y las pastillas que me dieron. Y me respondió: ‘Sí, ese es el tratamiento que se da para tu protocolo’. Ahí le hago la pregunta que el médico no me quiso responder: ‘Si respondo bien al tratamiento, ¿cuántos años de vida me quedan?’”.
El sistema arrojó una proyección sobre su supervivencia que impactó profundamente a la influencer: “Tenemos respuesta a tu pregunta. ¿Estás preparada para leerlo? Me puso que si tenía una buena respuesta al tratamiento, iba a vivir de tres a cinco años. Que si tenía una excelente respuesta, iba a vivir diez años. Entonces leo eso”. Trippar recordó además cómo atravesó esa jornada familiar: “Era el cumpleaños de Sebas. Él me preguntó si quería cancelar el cumpleaños, pero le dije que no, que no íbamos a cancelar nada. Ya teníamos todo organizado, venía toda su familia. Le hice una torta, porque era su cumpleaños. Lo fui a buscar a su oficina, le mostré los resultados y le dije: ‘Ahora estoy luchando por vivir cinco años, diez años con toda la furia. ¿No voy a llegar a los doce años de Milo, once años de Milo?’“.
Finalmente, Caro repasó las conversaciones que mantuvo con su pareja tras conocer esa estimación: “Yo decía: ‘Me voy a morir, no puede ser. De repente vamos a envejecer juntos, de repente me quedan diez años’. Y él me respondía: ‘No, no es así, va a estar todo bien’. Pero yo sentía que no, que todos los videos que veía decían que era un éxito si pasabas los diez años, y me lo estaba ahora confirmando la inteligencia artificial. No hagan eso, chicos, no hagan eso”.

