El magnate tecnológico refuerza su presencia en el negocio energético argentino

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El empresario tecnológico Peter Thiel profundiza su desembarco en la Argentina con una fuerte apuesta por el sector energético. Su fondo Thiel Macro LLC incorporó una posición valuada en unos USD 76 millones en Vista Energy, la mayor exportadora de petróleo del país, de acuerdo con el formulario 13F presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC).
La declaración regulatoria detalla que, al cierre del segundo trimestre, el fondo controlaba casi 1,2 millones de acciones de Vista. Esa tenencia convirtió a la petrolera en la segunda mayor posición de la cartera de Thiel, solo por detrás de Amazon, y en la única compañía no estadounidense incluida en el documento. Para analistas del mercado, se trata de una señal clara del peso estratégico que el magnate asigna a la firma encabezada por Miguel Galuccio.
La inversión se inscribe en un contexto de reapertura gradual de los mercados internacionales para empresas argentinas y coincide con el avance de obras clave de infraestructura. Entre ellas se destaca el oleoducto y puerto VMOS, proyecto en el que Vista participa activamente y que permitirá ampliar de manera significativa la capacidad de exportación de crudo cuando entre en operación, previsto para el próximo año.
Vaca Muerta, reforma económica y señales al exterior
El interés de Thiel por la Argentina excede lo estrictamente financiero. En los últimos meses adquirió una residencia en Buenos Aires, inscribió a sus hijas en colegios porteños y se lo vio participando en torneos de ajedrez en un club del barrio de Almagro, según versiones de su entorno. En abril mantuvo además una reunión con el presidente Javier Milei, en la que se abordaron temas como la sostenibilidad de las reformas económicas y el futuro del impuesto a la riqueza.
En septiembre, Thiel tiene previsto participar del foro “Vientos de Cambio”, organizado por la Fundación Libertad y Progreso en la Ciudad de Buenos Aires. El encuentro, que reunirá a funcionarios como Luis Caputo, Federico Sturzenegger y José Luis Daza, promete concentrar la atención de inversores internacionales interesados en el nuevo rumbo de la política económica y en particular en el potencial del sector energético local.
Vista Energy, fundada en 2017 por Galuccio, es uno de los jugadores centrales de Vaca Muerta. Produce alrededor de 160.000 barriles diarios equivalentes de petróleo y gas, con un perfil fuertemente exportador, ya que cerca del 70% de ese volumen se destina a mercados externos. La compañía viene de consolidar su presencia en la cuenca neuquina tras la compra de los bloques Bandurria Sur y Bajo del Toro a Equinor, operación que aportó unos 22.000 barriles diarios adicionales a su portafolio.
Energía, átomos y el futuro de la economía global
El movimiento de Thiel también se conecta con su visión sobre la economía global, donde sostiene que Occidente se enfocó en exceso en los “bits” —la economía digital— y relegó la inversión en los “átomos”, es decir, en la infraestructura física que sostiene el crecimiento. En línea con esa mirada, el empresario impulsa General Matter, una compañía orientada a producir HALEU, un tipo de uranio enriquecido destinado a centrales nucleares, que ya obtuvo financiamiento del Departamento de Energía de Estados Unidos.
- La participación de Vista en Vaca Muerta se da en una formación que ya supera el millón de barriles diarios y se consolidó como motor clave de divisas para la Argentina.
- Para Thiel, asegurar una base energética robusta es condición necesaria para el desarrollo de industrias intensivas en electricidad, como la inteligencia artificial.
Con esta apuesta por Vista, Thiel se asocia a Miguel Galuccio en la expansión de Vaca Muerta y envía una señal de respaldo al proceso de reformas y apertura del sector energético argentino.
La combinación de inversiones estratégicas, presencia personal en el país y participación en foros económicos ubica a Thiel como un actor a seguir en la nueva etapa del negocio energético local, donde Vaca Muerta aparece como pieza central para reposicionar a la Argentina en el mapa energético internacional.

