Iliana Lick, de 30 años, recuperó la libertad tras permanecer casi un mes retenida en cuatro centros de detención en Estados Unidos por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas. La joven niñera pagó una fianza de 10 mil dólares, lleva una tobillera electrónica y denunció tratos inhumanos durante sus traslados.

Iliana Lick, una joven argentina de 30 años que trabaja como niñera, recuperó la libertad tras permanecer retenida durante casi un mes en cuatro centros de detención de Estados Unidos por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). El arresto ocurrió en el Aeropuerto Internacional de Filadelfia. La joven pagó una fianza de 10 mil dólares para salir, aunque las autoridades le colocaron una tobillera electrónica para mantener el control sobre sus movimientos.
Lick denunció haber sufrido malos tratos a pesar de sostener que contaba con toda su documentación en regla. En diálogo con ‘Telenoche’, la joven afirmó: “Yo nunca me quedé ilegal en el país. Tengo aprobada la extensión de mi visa de turismo y luego apliqué por una visa de asilo. Estoy esperando el proceso y tengo todo en regla”.
A lo largo del mes en que estuvo arrestada, las autoridades trasladaron a Iliana por cuatro establecimientos ubicados en Pensilvania, Luisiana, Texas y Nuevo México. Sobre el inicio de esos traslados, la joven recordó: “No nos decían a dónde nos llevaban. La primera vez me subieron a una combi por ocho horas. Llegué a pensar que me estaban llevando a la frontera o que me iban a deportar”.
Traslados con cadenas y malas condiciones de detención
Al describir las condiciones de las instalaciones y de las transferencias entre recintos, Lick detalló los métodos aplicados por las autoridades penitenciarias: “Te tratan como a un criminal. Me pusieron esposas en las muñecas, me ataron unas cadenas alrededor del cuerpo, a la altura del estómago, y también en los pies. No te podés mover y duelen un montón. Nos trasladaban como si fuésemos criminales de alto riesgo”.
La primera parada de Lick ocurrió en una cárcel común. Sobre ese lugar, la joven relató: “Al principio me pusieron en una habitación con una persona que había cometido un crimen”. Posteriormente, en el centro de Luisiana, compartió habitación con más de 100 personas en condiciones básicas y con sanitarios expuestos. En tanto, durante su estadía en Texas, durmió en una carpa diseñada para unas 50 mujeres sin privacidad en baños ni duchas. Sobre ese espacio, expresó: “Las camas no llegan a ser ni de una plaza. No tenés almohada y no podés dormir porque siempre están las luces prendidas”.
La detención finalizó temporalmente tras el pago de la suma fijada por las autoridades. Respecto a su situación actual, Lick reveló: “Salí bajo fianza pagando 10 mil dólares. Pero ICE me puso una tobillera electrónica para tenerme controlada”. Sobre el uso del dispositivo, la joven confesó: “Es muy incómodo tener la tobillera y andar como una criminal. Estamos ahora en verano en Estados Unidos y trato de usar pantalones largos para que no se vea. Es bastante vergonzoso”.

