Hoy comenzó en el TOC Nº 2 el juicio por el homicidio de Noah Romero. En medio de una fuerte custodia y con un clima caliente, se desarrolla el debate contra Leonel y David Gaetán. Tío y sobrino están acusados de desatar en octubre de 2024 la balacera en la que el niño de tres años fue alcanzado por un disparo mortal mientras jugaba en la vereda de su casa, en el barrio San Francisco.

Alrededor de las nueve de hoy comenzó en el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 2 el juicio contra los dos acusados por el crimen de Noah Emir Romero. El homicidio del niño de tres años ocurrió el 15 de octubre de 2024 en el barrio San Francisco de San Nicolás. Dos sujetos en moto pasaron por el lugar a los tiros mientras perseguían a otro con quien mantenían un conflicto anterior. Ese día, Noah jugaba junto a otros chicos en la vereda de su casa cuando quedó en la línea de fuego y fue alcanzado por uno de los disparos. Las balas iban dirigidas a Marcos Pino, un hombre con el que los atacantes tenían problemas de vieja data.
Sentados en el banquillo de los acusados están Leonel “Patón” Gaetán, de 28 años, y David “Tin” Gaetán, de 26, sindicado como el presunto autor del disparo mortal. Llegaron a la sala de audiencias en medio de una fuerte custodia de más de una docena de efectivos, entre ellos agentes de la División de Operaciones Especiales (DOE), un grupo táctico de alta complejidad. El ingreso de los imputados se dio en medio de insultos, por lo que el tribunal –bajo la presidencia de María Elena Baquedano e integrado por los magistrados Alejandro López y Alejandro Ares– debió llamar varias veces al orden en el recinto.
La primera jornada comenzó a las nueve de la mañana, se extendió hasta las tres de la tarde y pasó a un cuarto intermedio hasta mañana, cuando se dará por concluido el debate. Brindaron su testimonio en el día de inicio alrededor de 17 personas –entre ellas policías, médicos, peritos, Marcos Pino (quien recibió múltiples heridas durante el ataque) y varios familiares de Noah que presenciaron el hecho–. En los alegatos de la parte acusadora, el fiscal Jorge Leveratto dio su teoría del caso y pidió que los “Gaetán” sean condenados como coautores del delito de homicidio agravado por el uso de armas en perjuicio del menor y homicidio agravado en grado de tentativa respecto de Pino. Señaló que no pudieron consumarlo por razones ajenas a su voluntad.
Por su parte, la defensa –representada por el abogado particular Daniel Oggero– señaló que se trata de dos hechos distintos entre los que no hay vinculación alguna. Sostiene que, en el caso de Pino, la responsabilidad debería restringirse al delito de lesiones; en tanto, en cuanto a Noah, afirma que no está acreditado que haya habido intención directa de matar y plantea subsidiariamente que sea contemplado como un homicidio culposo.
Los testimonios
Noah Emir Romero, de apenas tres años, jugaba en la vereda de su casa la noche del martes 15 de octubre de 2024 cuando, alrededor de las 21:00, fue alcanzado por una de las balas disparadas por dos sujetos que se movilizaban en moto. Al pasar por la calle Esquiú al 200, los ocupantes del rodado efectuaron múltiples disparos de arma de fuego.
Tres de esos proyectiles impactaron en Marcos Ariel Pino, de 36 años, destinatario de la balacera, quien recibió heridas en una de sus manos, en la pierna izquierda y en la cadera del lado derecho, las cuales no pusieron en riesgo su vida. Noah, en cambio, sufrió un impacto en el tórax y, aunque fue trasladado rápidamente a la guardia pediátrica del Hospital San Felipe, los facultativos no lograron salvarlo y falleció a poco de ingresar.
La madre del menor pudo reconocer a los agresores: se trataba de dos sujetos de apellido Gaetán, quienes en ese momento tenían 24 y 26 años y contaban con frondosos prontuarios policiales por diversos delitos, en su mayoría con armas.
Respecto del día del hecho, Marcos Pino relató que caminaba por la calle Esquiú del barrio San Francisco cuando cruzó a los Gaetán, quienes se movilizaban en una moto azul. Según su testimonio, habían tenido conflictos tiempo atrás por el robo de un auto. Manifestó que mientras Leonel “Patón” manejaba, sin mediar palabra David “Tin” empezó a dispararle y que el primer tiro le impactó en la pierna. “Rengueando empecé a correr para ponerme a salvo. Recibí otro balazo a los pocos metros, pero seguí. Nunca dejaron de disparar; ya con el tercer impacto me caí, me patearon en el suelo y me tiraron a la cabeza, pero traté de cubrirme y el tiro me pegó en la mano. Ya no tenían más balas y uno de ellos dijo: ‘Vamos que ya lo matamos’”, detalló Pino.
Entre los testimonios más sensibles estuvieron los brindados por vecinos y familiares de Noah Romero que presenciaron la tragedia. Todos coincidieron en que más de una docena de chicos jugaban en la vereda esa noche y que los mayores miraban un partido de la Selección. Cuando escucharon los disparos, salieron rápidamente a la calle para resguardarlos, pero Noah ya se encontraba gravemente herido. Un tío del niño recordó que cuando oyó las detonaciones les gritó a los Gaetán que dejaran de tirar: “Paren que hay chicos jugando”, a lo que ellos le respondieron con insultos.
“Cuando vimos a Noah descompuesto, creímos que había tenido una convulsión; recién en el hospital nos dimos cuenta de que había recibido un disparo. Sabían que estaban los chicos, los vieron y no les importó. Pedimos que no haya otro Noah”, reclamaron sus familiares.

