En 1992, Bertina, Ángeles, Macarena, María José y Nazareno Ruffini nacieron tras un tratamiento de reproducción asistida y el caso alcanzó repercusión nacional. Treinta y cuatro años después, Mabel se convirtió en madre por primera vez a los 62 años. Dos acontecimientos excepcionales que tuvieron a San Nicolás como protagonista y que Diario EL NORTE relató en distintos momentos de la historia de la ciudad.

Agustín Lattanzio
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Hay noticias que, por su excepcionalidad, dejan de pertenecer únicamente al día en que ocurrieron y pasan a formar parte de la memoria de una ciudad. San Nicolás tiene desde esta semana un nuevo caso de esas características: Mabel se convirtió en madre por primera vez a los 62 años y dio a luz a David en el Hospital San Felipe.
El acontecimiento encuentra un inevitable punto de contacto con otro nacimiento que los nicoleños recuerdan más de tres décadas después. En 1992 nacieron Bertina, Ángeles, Macarena, María José y Nazareno Ruffini, los quintillizos que convirtieron a una familia de la ciudad en noticia nacional.
Entre ambos episodios pasaron 34 años. Las circunstancias fueron diferentes y también lo fueron las razones que hicieron extraordinario a cada nacimiento. Pero existe una línea que atraviesa las dos historias: dos mujeres que buscaban convertirse en madres por primera vez, la reproducción asistida como posibilidad para conseguirlo y San Nicolás como lugar de pertenencia de sus protagonistas.
También existe otro punto en común para estas páginas: este medio relató ambos acontecimientos desde la ciudad. Primero, cuando los cinco Ruffini irrumpieron en la actualidad nacional en 1992; ahora, con el nacimiento de David y el testimonio de Mabel pocas horas después de convertirse en madre.
Los cinco nacimientos que sorprendieron al país
Cecilia Baconsky tenía 32 años cuando buscaba convertirse en madre. Una obstrucción en las trompas de Falopio dificultaba la posibilidad de conseguir un embarazo y la llevó a recurrir a un tratamiento de reproducción asistida.
Para realizarlo viajaba desde San Nicolás hasta el Hospital de Clínicas de Buenos Aires. Después de varios intentos logró quedar embarazada y las ecografías fueron revelando progresivamente una situación extraordinaria: primero aparecieron tres bebés, luego cuatro y finalmente se confirmó que eran cinco.
El 4 de noviembre de 1992 nacieron por cesárea Bertina, Ángeles, Macarena, María José y Nazareno Ruffini. Los cinco fueron prematuros y permanecieron alrededor de un mes en Neonatología.
El caso adquirió rápidamente repercusión nacional. Eran años en los que las técnicas de reproducción asistida todavía tenían un desarrollo relativamente reciente en Argentina y un nacimiento quíntuple concentraba inevitablemente la atención.
Pero para San Nicolás había algo más cercano detrás del acontecimiento médico: eran cinco chicos de la ciudad. Con el paso de los años, aquella noticia extraordinaria terminó incorporándose a la historia local.
Diario EL NORTE volvió sobre el caso en 2022, cuando los quintillizos Ruffini cumplieron 30 años. Tres décadas después de aquel nacimiento, los cinco hermanos ya transitaban sus vidas adultas, mientras su historia continuaba siendo una de las más singulares que había conocido San Nicolás.
Treinta y cuatro años después, Mabel
Este miércoles, la reproducción asistida volvió a colocar a una familia nicoleña frente a un nacimiento excepcional. Esta vez la singularidad no estuvo determinada por un embarazo múltiple, sino por la edad de la madre.
Mabel tiene 62 años y consiguió su primer embarazo mediante un tratamiento de fecundación in vitro realizado con el doctor Matías Colabianchi, de Rosario. Después de una gestación que transcurrió con normalidad, dio a luz a David mediante una cesárea en el Hospital San Felipe.
El bebé pesó 2,750 kilos, nació sano y permaneció momentáneamente en Neonatología. Desde el propio hospital, Mabel encontró un momento para comunicarse con Diario EL NORTE y contar cómo atravesaba sus primeras horas como madre. “Nació hoy mi hijo David, 2 kilos 750. Estoy perfecta. Todavía no lo tengo conmigo porque se fue un ratito a Neo, pero es precioso, nació sano y bien”, relató.

“Todo fue muy lindo. Tengo 62 años, es mi primer hijo, fue mediante fecundación in vitro, con el doctor Matías Colabianchi de Rosario. Fue un embarazo perfecto, nació por cesárea… Es precioso”, agregó.
Su obstetra, la doctora Romina Ruffini, también destacó ante EL NORTE las condiciones en las que transcurrió la gestación. “Fue un embarazo totalmente normal. Ella es una paciente muy predispuesta, estaba siempre muy tranquila, muy confiada. Se hacía todo lo que se le solicitaba en tiempo y forma”, explicó.
Ruffini acompañó a Mabel durante el embarazo y resumió el proceso con una definición contundente: “Nunca hubo un gris en nada, siempre fue todo espectacular. Tuvo un embarazo maravilloso y un nacimiento hermoso”.
La fecundación in vitro, 34 años después
Más allá de las coincidencias, los dos casos permiten observar desde San Nicolás la evolución de la reproducción asistida durante más de tres décadas.
La fecundación in vitro es una técnica de reproducción asistida de alta complejidad en la que la fecundación del óvulo ocurre fuera del cuerpo y posteriormente el embrión es transferido al útero.
Cuando Cecilia Baconsky realizó su tratamiento, estas prácticas tenían pocos años de desarrollo en Argentina. En aquel contexto, el nacimiento de cinco bebés mostraba de una manera extraordinaria las posibilidades que comenzaba a ofrecer la medicina reproductiva.
Treinta y cuatro años después, los procedimientos, conocimientos y posibilidades asociados a estas técnicas avanzaron considerablemente. Sin embargo, alcanzar la maternidad a los 62 años continúa siendo una situación excepcional. A esa edad, la etapa reproductiva natural ya finalizó y la posibilidad de conseguir un embarazo está vinculada a técnicas de reproducción asistida.
Los antecedentes públicos disponibles no muestran en Argentina otro caso registrado de una mujer que haya sido madre con 62 años o más. Aunque no existe una estadística oficial destinada específicamente a establecer cuál fue la madre de mayor edad del país, los casos conocidos ubican a Mabel como la mujer de mayor edad en convertirse en madre en la historia argentina.
En 1992, entonces, la excepcionalidad estuvo en la gestación de cinco bebés en los primeros años de expansión de estas técnicas. En 2026, está en una primera maternidad alcanzada tres décadas después de la edad que tenía Cecilia cuando nacieron los quintillizos. La herramienta médica establece un puente entre ambos acontecimientos, aunque los contextos y las características de cada embarazo sean completamente diferentes.

Dos primeras veces
Hay además una coincidencia menos espectacular, pero quizás más humana, entre ambas historias. Cecilia y Mabel llegaron a estos nacimientos buscando convertirse en madres por primera vez.
Cecilia tenía 32 años cuando entró al quirófano en 1992 y salió de allí siendo madre de cinco: Bertina, Ángeles, Macarena, María José y Nazareno. Mabel también llegó a su cesárea sin haber tenido hijos antes. Lo hizo a los 62 años y se convirtió en mamá de David.
Treinta años separan las edades en las que ambas alcanzaron la maternidad. Treinta y cuatro años separan los nacimientos. En los dos casos, una dificultad o una imposibilidad de conseguir naturalmente el embarazo encontró una alternativa en la reproducción asistida.
No son historias iguales y tampoco necesitan serlo para encontrarse. El embarazo quíntuple de Cecilia ocurrió cuando estas técnicas todavía tenían pocos años de desarrollo en Argentina; el de Mabel llegó más de tres décadas después y permitió una maternidad a una edad extraordinariamente infrecuente.
Una historia quedó asociada para siempre a cinco nombres que durante años fueron inseparables cuando en San Nicolás se hablaba de los Ruffini. La otra comenzó esta semana con David, un bebé de 2,750 kilos cuyo nacimiento volvió a colocar a una familia nicoleña frente a un acontecimiento excepcional.
Incluso aparece una pequeña curiosidad en ese cruce: la obstetra que acompañó a Mabel durante el embarazo y el nacimiento de David es la doctora Romina Ruffini, el mismo apellido de aquellos cinco hermanos que protagonizaron el nacimiento de 1992.
San Nicolás, otra vez
Las ciudades también construyen su memoria alrededor de historias particulares. Algunas quedan vinculadas con grandes acontecimientos políticos, deportivos o sociales. Otras empiezan en una sala de maternidad.
En 1992, San Nicolás conoció de golpe a cinco hermanos cuyo nacimiento había desafiado las probabilidades y alcanzaría repercusión nacional. Treinta y cuatro años después, una mujer de 62 años llegó al Hospital San Felipe para convertirse por primera vez en madre y volvió a colocar a la ciudad frente a un nacimiento fuera de lo habitual.
Entre uno y otro cambió la medicina. Cambiaron las técnicas, los conocimientos y las posibilidades de la reproducción asistida. Los cinco bebés que alguna vez concentraron la atención del país hoy superan los 30 años. Y aquella historia que quedó incorporada a la memoria nicoleña encuentra ahora, desde circunstancias completamente diferentes, un nuevo punto de contacto.

