El índice de consumo privado profundiza la debilidad de la demanda

NewsITe
El consumo privado volvió a mostrar señales de enfriamiento en la economía argentina. De acuerdo con el Índice de Consumo Privado (ICP-UP), elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, el gasto de los hogares registró en julio una caída del 1,2% interanual y un retroceso del 0,2% frente a junio, en la medición desestacionalizada.
Con estos datos, el acumulado de los primeros siete meses del año muestra una retracción del 1,5% en el consumo privado, consolidando un escenario de debilidad en la demanda interna de bienes y servicios. El estudio advierte que, luego de una mejora puntual en el mes anterior, julio volvió a marcar un freno en la comparación mensual, con ocho meses consecutivos de bajas en la serie desestacionalizada.
El informe destaca que el consumo masivo, que concentra aproximadamente la mitad del gasto de los hogares, se redujo 1,7% interanual. Dentro de este rubro, el consumo de carne vacuna cayó 1,8% y acumula ya doce meses seguidos en terreno negativo, reflejando el impacto de la pérdida de poder adquisitivo y el cambio en los hábitos de compra.
En contraste, se observó un marcado aumento en la demanda de otras proteínas: el consumo de carne porcina se disparó 22,1% interanual y el de carne aviar avanzó 15,8% en julio. Los analistas interpretan este comportamiento como una sustitución de productos ante la presión de precios, con consumidores que migran hacia opciones más económicas.
Bienes durables, semidurables y cambios en los patrones de gasto
El segmento de bienes durables mostró un comportamiento dispar. En términos generales, el rubro creció 3,0% interanual, pero dentro de la categoría se observaron fuertes diferencias: el patentamiento de autos se hundió 31,2% en julio, mientras que el patentamiento de motos avanzó en la misma magnitud, 31,2% interanual, y acumula una suba del 43,1% en lo que va del año.
Los bienes semidurables, entre los que se encuentran indumentaria y calzado, exhibieron un incremento interanual del 12,9%. Según el informe, las ventas de ropa y calzado a precios constantes en shoppings crecieron 17% frente al mismo mes del año anterior, lo cual sugiere cierta recomposición del consumo en estos rubros, aunque concentrada en determinados segmentos y centros urbanos.
- El consumo masivo cayó 1,7% interanual y la carne vacuna acumula un año de bajas.
- Los bienes durables muestran una brecha entre autos en fuerte descenso y motos en alza.
- La indumentaria y el calzado repuntan en shoppings, con subas superiores al 10%.
Servicios, financiamiento y señales mixtas en la actividad
En el sector servicios, el estudio no detectó variaciones significativas en los rubros recreativos, aunque sí registró una baja del 7,6% interanual en el consumo en restaurantes tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires, que acumulan cinco caídas consecutivas. Este desempeño refleja la dificultad de los hogares para sostener gastos vinculados al ocio fuera del hogar.
Los indicadores financieros también muestran una contracción del consumo financiado: las compras con tarjeta de crédito se redujeron 4,6% en julio, mientras que los préstamos personales retrocedieron 4,9% interanual. La menor utilización del crédito, clave para la compra de bienes durables y semidurables, refuerza el diagnóstico de un consumo debilitado.
El informe de la Universidad de Palermo subraya que el ICP-UP se construye a partir de una selección de indicadores y que sus resultados deben entenderse como una medida orientativa de la evolución del gasto por rubro, más que como un registro exhaustivo de todo el consumo privado.
En sentido contrario a la mayoría de los indicadores, la recaudación del IVA en términos reales mostró un avance del 5,9% interanual, luego de seis meses de resultados negativos. Los especialistas señalan que este dato puede vincularse tanto a cambios en precios relativos y en la estructura tributaria como a mejoras en la fiscalización, por lo que su interpretación debe hacerse con cautela.
En síntesis, el panorama que traza el ICP-UP confirma que, pese a algunos focos de recuperación en rubros puntuales, el consumo privado en Argentina atraviesa una fase de estancamiento con tendencia a la baja, condicionada por la caída del ingreso real, la prudencia en el uso del crédito y la persistente incertidumbre económica.

