Un informe revela la persistencia del “costo argentino”

NewsITe
Un reciente relevamiento de la Fundación Mediterránea encendió nuevamente las alarmas sobre la competitividad de la industria argentina. De acuerdo con el informe, producir en el país es, en promedio, un 49% más caro que en un grupo de naciones comparables de la región y de Estados Unidos, lo que consolida la idea de un marcado “costo argentino”.
El estudio, elaborado por el economista Marcos Cohen Arazi, analizó 17 bienes y servicios clave para la actividad productiva —desde energía y combustibles hasta salarios vinculados a la tecnología y servicios de conectividad— y los comparó con los valores vigentes en Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos. En total, se realizaron cerca de 80 comparaciones de precios, organizadas por cinco grandes rubros: insumos generales, construcción, insumos industriales, alimenticios y TICs.
Los resultados muestran que Argentina se ubica como uno de los países más caros de la muestra. En una escala de mayor a menor costo, el ranking queda conformado por: Estados Unidos, Uruguay, Chile, Argentina, Paraguay y Brasil. Es decir, el país queda por encima de dos socios regionales en términos de carestía, pero aun por debajo de la economía norteamericana y de Uruguay.
Dónde se concentra la brecha de costos
El detalle por categorías permite observar dónde se hace más evidente la pérdida de competitividad. La energía eléctrica solo resulta más barata que en uno de los cinco países comparados, mientras que los combustibles presentan precios superiores a los de al menos tres de esas economías. En tecnología, los salarios de programadores y los espacios de coworking son más bajos que en Argentina en cuatro de los cinco casos, y el servicio de internet también tiende a ser más económico fuera del país.
En el segmento de neumáticos, el informe detecta una situación mixta: solo Chile y Paraguay exhiben precios claramente inferiores, aunque la distancia con el resto de los países se viene moderando respecto de años anteriores. En alimentos, el azúcar aparece como relativamente barata en Argentina, pero la harina se ubica más cara que en cuatro de los cinco mercados de referencia.
Tendencias recientes y desafíos pendientes
Cohen Arazi destaca que, si bien el nivel general de costos sigue siendo elevado, en los últimos años se observa cierta convergencia de precios con la región. En las comparaciones con Brasil, Chile y Paraguay —países donde históricamente las diferencias eran menores— la brecha promedio se redujo del 5,8% en julio de 2025 al 2,2% en julio de 2026. Algo similar ocurre con Uruguay y Estados Unidos, donde la distancia promedio bajó del 42,5% al 36,4% en el mismo período.
Esa reducción, sin embargo, no alcanza para hablar de un salto en competitividad. Según el economista, las variaciones responden a una combinación de factores: dinámica interna de precios, tipo de cambio, evolución de las monedas de la región y cambios en las cotizaciones internacionales de ciertos bienes. Para la Fundación Mediterránea, todo esto “refleja una tendencia a la ecualización de precios”, esperable sobre todo en bienes transables, pero que avanza de manera lenta.
“No hay mejoras significativas de la competitividad, lo que evidencia la necesidad de reformas adicionales y tiempo para que continúe el proceso de ajustes de precios relativos”, concluye Cohen Arazi en el informe.
En este marco, el diagnóstico aporta una señal clara para el sector productivo y para la política económica: sin una baja sostenida en los costos, la industria argentina seguirá en desventaja frente a sus competidores regionales, con impacto sobre la inversión, el empleo y las exportaciones.

