Ravier suma tropiezos en plena autocrítica del Gobierno

Tensión en Casa Rosada por la comunicación oficial

Adrián Ravier durante la conferencia de prensa en Casa Rosada

NewsITe

En medio de una fuerte autocrítica interna por la estrategia comunicacional, el vocero presidencial Adrián Ravier volvió a quedar en el centro de la escena tras un nuevo cruce con periodistas acreditados en Casa Rosada. El episodio ocurrió este martes, durante la habitual conferencia de prensa, y reavivó las dudas dentro del propio oficialismo sobre el rumbo de la comunicación del Gobierno nacional.

La tensión se disparó cuando Ravier fue consultado por la presunta campaña “anti argentina” a la que aludió el presidente Javier Milei en los últimos días, vinculada al clima que rodea al seleccionado nacional y a la figura del mandatario en el contexto del Mundial. Ante la pregunta, el vocero admitió que no contaba en ese momento con los argumentos concretos que respaldaran la hipótesis presidencial y pidió “evaluar” con cautela las “fuentes que vienen de redes sociales”.

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“Hay fuentes que vienen de redes y habría que evaluarlas. Lo que vemos es un sentimiento, una animosidad contra los argentinos en el entorno del Mundial y en torno a la figura de nuestro Presidente”, planteó Ravier, después de que autoridades de Brasil rechazaran que hubiera una campaña financiada desde ese país. El funcionario insistió en que esa supuesta hostilidad no se limita al plantel argentino, sino que se vincula también con el perfil liberal que impulsa Milei.

“Por el liberalismo que él expresa podemos observar que ese sentimiento no es solo por el equipo argentino, sino que hay algo más que tiene que ver con su figura. Habría que buscar las fuentes que se mencionan, en este momento no las tengo”, reconoció el vocero, dejando la respuesta abierta a futuros detalles que, por ahora, no fueron aportados públicamente.

Un estilo didáctico que genera fricciones

No es la primera vez que Ravier opta por postergar definiciones concretas y remitir las precisiones para más adelante. Su estilo, descripto como más didáctico que político, suele incluir largas introducciones y, en contrapartida, una sola pregunta por periodista, lo que limita el margen para repreguntar y profundizar en los temas sensibles de la agenda nacional.

En esta ocasión, además, el vocero intentó subir el tono de su intervención y confrontar con algunos periodistas por el uso que estos hacen de sus propias redes sociales y por su interacción con otros funcionarios del Gabinete. En ese marco, llegó incluso a revelar la existencia de un intercambio en off con un ministro, una práctica que tradicionalmente se preserva bajo reserva en la relación entre prensa y Gobierno.

Autocrítica en el Gobierno y preocupación por el mensaje

Los nuevos tropiezos de Ravier se dan mientras el Poder Ejecutivo atraviesa un proceso de revisión interna luego de la media sanción de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. En el oficialismo reconocen que debieron rediscutir la forma en que comunican sus proyectos y admiten fallas a la hora de explicar el alcance de las iniciativas ante la opinión pública y el Congreso.

“No tuvimos buenos interlocutores”, deslizó una fuente legislativa cercana al oficialismo antes de la sesión en la que se trató la norma. Otro funcionario, también en diálogo reservado, sostuvo que el Gobierno atraviesa “un buen momento, pero comunicando mal” y lamentó que “están pasando cosas buenas y no se pueden informar como merecen”.

  • Revisión de la estrategia de vocería tras la polémica por la ley de propiedad privada.
  • Críticas internas a la falta de claridad y al exceso de dependencia de las redes sociales.
  • Preocupación en Casa Rosada por el impacto de los traspiés comunicacionales en la agenda política.

En un clima enrarecido, en Casa Rosada reconocen la necesidad de “ajustar la línea” y aceitar la dinámica comunicacional para evitar nuevos cortocircuitos con la prensa y con la sociedad.

Mientras tanto, la figura de Ravier se consolida como uno de los eslabones más expuestos de la estrategia oficial. Cada conferencia de prensa se transforma en un termómetro de las tensiones entre el Gobierno, los medios y una opinión pública cada vez más atenta a los gestos y mensajes que salen desde Balcarce 50.

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