Quintela lanza nuevo bono en cuasimoneda para estatales riojanos

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El Gobierno de La Rioja, encabezado por Ricardo Quintela, confirmó la entrega de un bono adicional a estatales equivalente a $50.000 por agente, que se pagará íntegramente en la cuasimoneda provincial conocida como “Chachos”. La medida alcanza a unos 80.000 empleados públicos y representa una inyección estimada en $4.000 millones sobre la economía local.
Los llamados Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE) comenzarán a circular desde el próximo lunes y podrán utilizarse como medio de pago en una red de comercios adheridos en todo el territorio provincial. Según datos oficiales, ya hay más de 500 negocios que aceptan esta cuasimoneda, entre supermercados, farmacias, tiendas de indumentaria y servicios varios, lo que busca asegurar que los trabajadores puedan canalizar allí parte importante de su consumo mensual.
El instrumento financiero no es nuevo para la gestión de Quintela. En 2024, la provincia ya había recurrido a los “Chachos” para afrontar hasta un 30% de los salarios de la administración pública en medio de tensiones de caja y caída de recursos. Aquella decisión generó una fuerte polémica política y marcó un antecedente que hoy vuelve a cobrar relevancia ante el anuncio de este nuevo bono extraordinario.
Cómo funcionan los “Chachos” y qué beneficios ofrecen
Los BOCADE pueden conservarse hasta su vencimiento, lo que otorga a los tenedores un interés del 1%, o bien rescatarse en forma anticipada con un descuento, modalidad usual en este tipo de cuasimoneda. Para los comercios, la adhesión permite captar consumo en un contexto recesivo, aunque implica luego gestionar el canje o rescate de los bonos a través de los mecanismos que dispone la provincia.
Desde la Casa de Gobierno riojana sostienen que la medida apunta a dinamizar el mercado interno y sostener la actividad comercial frente a la caída del poder adquisitivo y la reducción de transferencias nacionales. No obstante, distintos analistas advierten que el recurso a monedas paralelas suele evidenciar problemas de financiamiento estructural y traslada la tensión inflacionaria al ámbito provincial.
Antecedentes y críticas del Gobierno nacional
La emisión de “Chachos” ya había sido cuestionada con dureza por autoridades del Gobierno nacional, que interpretan el mecanismo como una forma de endeudamiento encubierto y de desdoblamiento monetario dentro del país. Las críticas apuntan, sobre todo, al riesgo de que la cuasimoneda avance desde bonos puntuales, como este adicional de $50.000, hacia el pago regular de salarios y obligaciones corrientes del Estado provincial.
En despachos oficiales y en círculos políticos locales no se descarta que este nuevo reparto funcione como antesala de un esquema más amplio en el que una porción más significativa de los haberes públicos vuelva a cancelarse en “Chachos”. En un contexto de restricciones fiscales y tensiones entre la Nación y las provincias, La Rioja se convierte nuevamente en un caso testigo sobre los límites y alcances de las cuasimonedas en la Argentina contemporánea.
“Los Chachos buscan sostener el consumo en la provincia en un contexto de fuerte ajuste y caída de la actividad”, señalan en el entorno del gobernador, mientras persisten las dudas sobre la sostenibilidad de la herramienta en el mediano plazo.
Mientras tanto, los empleados estatales ya se preparan para recibir el bono y evaluar cómo administrarlo entre consumo inmediato, ahorro en la cuasimoneda e incluso eventuales operaciones de canje, en una economía provincial que vuelve a girar alrededor de un instrumento financiero propio.

