El sorprendente Recoleta, el pequeño gigante que enfrenta a Boca

El humilde Recoleta, el rival más curioso que visita Boca

Boca Juniors enfrenta a Recoleta FC por Copa Sudamericana

NewsITe

Boca Juniors recibirá este martes desde las 19 a Recoleta FC de Paraguay en el estadio Tomás Adolfo Ducó, por la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana. Del otro lado estará uno de los rivales más particulares del continente: un club pequeño, de estructura modesta, que vive el mejor momento de su historia y cuya fama cruzó fronteras por tener un presidente que también llegó a jugar en Primera.

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Recoleta fue fundado el 12 de febrero de 1931 en Asunción, tras la fusión de Unión Pacífico y 2 de Julio, y adoptó el nombre del barrio donde se ubica. Su estadio, Roque Battilana, tiene capacidad para unas 6.000 personas y está pegado al cementerio de la Recoleta paraguaya. De allí surgió su apodo de “Funebrero”, aunque también se lo conoce como “Canario” por el amarillo de su camiseta.

La institución atravesó décadas de vaivenes deportivos. Ascendió a Primera en 2001, descendió al año siguiente tras una campaña sin triunfos y con apenas tres puntos, y pasó más de veinte años recorriendo distintas categorías del ascenso. Recién en 2024 se consagró campeón de la División Intermedia y regresó a la máxima categoría en 2025, punto de partida de un crecimiento inesperado.

Del ascenso al sueño internacional

En su primer año de regreso a la élite del fútbol paraguayo, Recoleta sumó 59 puntos, terminó sexto en la tabla acumulada y se aseguró por primera vez un boleto a un torneo internacional. Luego dejó en el camino a Nacional por penales en la fase preliminar de la Copa Sudamericana y fue ubicado en un grupo que, en los papeles, lo superaba ampliamente en presupuesto e historia.

Compartió la zona D con Santos, San Lorenzo y Deportivo Cuenca, y contra todos los pronósticos terminó primero e invicto: ganó un partido y empató los otros cinco. El golpe más fuerte lo dio en el Nuevo Gasómetro, donde venció 1-0 a San Lorenzo con gol de Allan Wlk, resultado que le aseguró el pasaje directo a los octavos de final y lo puso en el radar del continente.

El presidente-jugador y la “Ley Vidal”

Buena parte de la mística reciente de Recoleta se explica a través de su dirigente más famoso: Luis Vidal, presidente del club desde 2019. En noviembre de 2025, Vidal decidió calzarse los botines e ingresar en los minutos finales del empate 0-0 ante Nacional por el campeonato paraguayo. Con 51 años, 11 meses y 20 días se transformó en el futbolista de mayor edad en jugar en la Primera División de Paraguay, en una escena que compartió con su hijo Thiago, titular aquella noche.

Vidal no era un improvisado. Había debutado profesionalmente en Sportivo Luqueño en 2005 y también jugó en Ameliano y Trinidense. Incluso en 2023, ya como presidente de Recoleta, participó de un partido de Copa Paraguay ante Atyrá y convirtió uno de los penales de la definición que clasificó a su equipo a cuartos de final. La repercusión fue tan grande que la Asociación Paraguaya de Fútbol terminó aprobando una norma rápidamente bautizada como “Ley Vidal”.

La disposición establece que ningún integrante de la comisión directiva de un club puede figurar en la planilla oficial de sus equipos en competiciones de la APF. El propio Vidal llegó a analizar la chance de disputar la Copa Sudamericana, pero descartó hacerlo frente a Boca porque debería renunciar a su cargo. “O juego o soy dirigente”, sostuvo el presidente, hoy de 52 años.

El ex Boca que busca revancha y un plantel con nombres conocidos

La conexión con el Xeneize no se agota en el cruce por los octavos: en Recoleta juega Marcelo Cañete, surgido de las divisiones inferiores de Boca y apuntado alguna vez como “el sucesor de Juan Román Riquelme”. El enganche debutó oficialmente con la camiseta azul y oro el 8 de agosto de 2010, de la mano de Claudio Borghi, pero sólo disputó siete partidos oficiales antes de emigrar.

Cañete armó una extensa carrera en el exterior, con pasos por Universidad Católica, São Paulo, Portuguesa, Náutico, Libertad, Guaraní, Sportivo Luqueño, Universidad de Chile y otros clubes sudamericanos. A comienzos de 2026 se sumó a Recoleta y, con 36 años, tendrá la oportunidad de enfrentar al club que lo formó y en el que nunca pudo consolidarse.

El plantel también incluye futbolistas de recorrido internacional como Iván Piris y Alejandro Silva, y figuras de rendimiento destacado en este ciclo como Wilfrido Báez, Aldo González y Kevin Parzajuk, delantero cedido por Godoy Cruz. Para un club habituado a jugar ante menos de mil personas, el presente representa un salto histórico.

Un pequeño estadio, un gran escenario y un desafío gigante

La serie ante Boca expone, además, la enorme diferencia estructural entre ambos clubes. Recoleta no utilizará su estadio Roque Battilana para la revancha y mudará la localía al Defensores del Chaco, el principal escenario del fútbol paraguayo, donde recibirá al Xeneize el 18 de agosto. La dirigencia reservó más de 10 mil localidades para los visitantes, consciente del poder de convocatoria del equipo argentino.

“Hace un año no sabían que existía Recoleta”, reconoció Vidal antes de viajar a Buenos Aires. La frase sintetiza el fenómeno: un club que volvió a Primera después de 23 años, dejó afuera a San Lorenzo, compitió de igual a igual con Santos y llega invicto a los octavos de final de una copa internacional, ahora frente a uno de los gigantes del continente.

Un presidente que jugó hasta los 51 años, una regla creada a partir de su historia, un ex heredero de Riquelme en el plantel y un estadio al lado de un cementerio: Recoleta se presenta como desconocido, pero está lejos de ser un rival común para Boca.

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