La oposición insiste con un rescate para hogares ahogados por las deudas

NewsITe
El endeudamiento de las familias volvió al centro del debate político a partir del reclamo del diputado nacional entrerriano Guillermo Michel, quien cuestionó al Gobierno por no tratar un proyecto presentado en enero para crear un Programa de Desendeudamiento de las Familias Argentinas. La iniciativa apunta a asistir a hogares que, frente a la pérdida de poder adquisitivo y al encarecimiento del crédito, se vieron obligados a financiar gastos cotidianos con tarjetas de crédito, fintechs y otros prestamistas no bancarios.
Según explican desde el bloque peronista, la combinación de inflación, suba de tarifas y servicios, y caída del salario real derivó en un incremento significativo del uso de instrumentos de crédito para cubrir consumos básicos, lo que expuso a millones de familias a tasas de interés muy superiores a las de la banca tradicional. Michel acusa al oficialismo de haber “cajoneado” la propuesta durante más de seis meses, dejando sin respuesta a los sectores más afectados.
El proyecto prevé una línea especial de ANSES destinada a trabajadores registrados, jubilados, pensionados, beneficiarios de asignaciones, personal de casas particulares y monotributistas de las categorías A, B, C y D. El monto máximo de los créditos sería de hasta $1.500.000 por beneficiario, con un costo financiero total limitado a la Tasa de Interés de los Créditos ANSES (TAMAR) más 10 puntos porcentuales, y con una cuota que no podría superar el 30% del ingreso mensual neto.
La lógica de la propuesta es que estas nuevas líneas permitan cancelar deudas preexistentes a tasas muy altas, reemplazándolas por un financiamiento más accesible y previsible. De este modo, se buscaría evitar que los hogares sigan recurriendo al crédito caro para solventar gastos esenciales y, al mismo tiempo, preservar su capacidad de consumo en un contexto de fuerte ajuste del bolsillo.
Detalles del programa y el trasfondo social del endeudamiento
Para Michel, el fenómeno del sobreendeudamiento no se reduce a una cuestión financiera. El diputado advierte que detrás de la expansión de las tarjetas y los préstamos de fintechs aparece un problema social profundo: la insuficiencia del ingreso para cubrir la canasta básica, los servicios públicos y otros gastos fijos. En ese marco, el crédito deja de ser una herramienta de inversión o compra extraordinaria y se convierte en un recurso de supervivencia.
- Créditos de hasta $1.500.000 con tope al costo financiero total.
- Cuotas limitadas al 30% del ingreso mensual neto del beneficiario.
- Alcance a trabajadores, jubilados, pensionados y monotributistas de menores categorías.
- Objetivo de sustituir deudas con tasas muy elevadas por préstamos más accesibles.
“El Estado debe recuperar herramientas para brindar una alternativa de crédito accesible y evitar que los sectores más vulnerables queden atrapados en un círculo de deuda y tasas cada vez más altas”, sostuvo Michel, al reclamar que el Congreso y el Poder Ejecutivo avancen en el tratamiento del proyecto.
Con la inflación todavía en niveles altos y el consumo retraído, el debate sobre el endeudamiento familiar promete ganar espacio en la agenda pública. La oposición busca instalar el tema como uno de los ejes de discusión económica y social, mientras espera una definición del Gobierno sobre si apoyará o no un esquema de desendeudamiento que alivie, al menos parcialmente, la carga financiera de los hogares más golpeados.

