La historia de las visitas de los papas a América Latina: de Pablo VI a Francisco

Desde el histórico viaje de Pablo VI a Colombia en 1968 hasta las giras de Francisco, los pontífices recorrieron gran parte del continente, que concentra a casi la mitad de los católicos del mundo.

Pablo VI. El primer Papa en visitar América Latina

La confirmación de la visita de León XIV a la Argentina volverá a poner a América Latina en el centro de la agenda del Vaticano y reavivará una tradición que comenzó hace casi seis décadas. Desde que Pablo VI se convirtió en el primer pontífice en pisar suelo latinoamericano, los papas realizaron numerosas giras pastorales por una región que alberga la mayor cantidad de fieles católicos del planeta.

El primer antecedente ocurrió el 22 de agosto de 1968, cuando Pablo VI aterrizó en el aeropuerto El Dorado de Bogotá para participar del Congreso Eucarístico Internacional. Fue la primera vez que un Papa visitó América Latina. Cerca de dos millones de personas se congregaron a lo largo del recorrido entre el aeropuerto y la Plaza de Bolívar para recibirlo, mientras la imagen del pontífice besando el suelo colombiano al descender del avión dio la vuelta al mundo.

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Ese viaje marcó un antes y un después en la relación entre la Santa Sede y el continente. Sin embargo, no había sido la primera vez que un Papa llegaba a América. Tres años antes, el 4 de octubre de 1965, Pablo VI había viajado a Nueva York para convertirse en el primer pontífice en hablar ante la Asamblea General de las Naciones Unidas y también en el primero en salir de Italia después de más de un siglo.

Tras la muerte de Pablo VI, el breve pontificado de Juan Pablo I, que duró apenas 33 días, no le permitió realizar viajes internacionales.

La verdadera expansión de las visitas apostólicas llegó con Juan Pablo II. Elegido en octubre de 1978, el Papa polaco transformó los viajes pastorales en uno de los sellos de su pontificado. Durante casi 27 años recorrió más de un centenar de países y convirtió cada visita en un acontecimiento de alcance mundial, con multitudinarias misas, encuentros con jóvenes, reuniones con jefes de Estado y actividades pastorales que congregaban a millones de personas.

América Latina ocupó un lugar privilegiado en esa estrategia. Sus recorridas por el continente convocaron a enormes multitudes y fortalecieron el vínculo entre el Vaticano y una región donde el catolicismo mantiene una fuerte presencia cultural y religiosa.

Ese modelo continuó durante los pontificados de Benedicto XVI y Francisco, quienes también realizaron viajes pastorales por distintos países latinoamericanos para participar de celebraciones religiosas, encuentros con comunidades locales y actividades diplomáticas.

En el continente americano, Estados Unidos es el país que más veces recibió la visita de un Papa, con diez viajes. Cinco de ellos coincidieron con las intervenciones de los pontífices ante la Asamblea General de las Naciones Unidas: Pablo VI en 1965, Juan Pablo II en 1979 y 1995, Benedicto XVI en 2008 y Francisco en 2015.

Si se observa únicamente a América Latina, México es el país que más visitas papales recibió, con siete, seguido por Brasil, con seis, consolidándose como los principales destinos de las giras apostólicas en la región.

Según una estimación difundida en 2012 por el Centro para la Investigación Aplicada en el Apostolado (CARA) de la Universidad de Georgetown, el continente americano concentraba entonces cerca de 599 millones de católicos, casi la mitad de los 1.228 millones de fieles que la Iglesia contabilizaba en todo el mundo. Esa fuerte presencia explica el lugar estratégico que América Latina ocupa desde hace décadas en las visitas internacionales de los pontífices.

Con la llegada de León XIV a la Argentina el próximo 8 de noviembre, la historia de las visitas papales al continente sumará un nuevo capítulo. Será además el regreso de un Papa al país después de 39 años, desde la última gira pastoral de Juan Pablo II en 1987.

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