Redrado plantea cambios profundos para el Banco Central

NewsITe
El economista y expresidente del Banco Central (BCRA), Martín Redrado, salió a cuestionar el rumbo actual de la autoridad monetaria y reclamó una reforma de la Carta Orgánica que refuerce la independencia técnica del organismo y establezca reglas estables que trasciendan al gobierno de turno. A su criterio, los cambios deberían empezar a regir recién a partir del próximo mandato presidencial, el 10 de diciembre de 2027, para evitar suspicacias políticas.
Redrado advirtió que la Argentina enfrentará en 2027 un escenario de “tensión cambiaria” producto de fuertes vencimientos de deuda y de la tradicional dolarización preelectoral, por lo que consideró clave acumular reservas y avanzar hacia un mercado cambiario más unificado y previsible. También sostuvo que el debate público no debería limitarse al precio del dólar, sino enfocarse en la eliminación gradual de las restricciones y en la fortaleza del sistema financiero.
Al analizar el proyecto oficial de reforma de la Carta Orgánica del BCRA, el exfuncionario planteó que la entidad no debería tener como único objetivo la estabilidad de precios. Propuso que se incorpore expresamente la estabilidad financiera, tal como hicieron numerosos bancos centrales luego de la crisis internacional de 2008. En esa línea, subrayó el rol de la Superintendencia de Bancos, encargada de monitorear la liquidez y solvencia de las entidades, y reclamó pruebas de tensión periódicas para evaluar cómo reaccionarían los bancos ante escenarios adversos de tasas de interés y tipo de cambio.
Independencia, directorio profesional y reglas que trasciendan gobiernos
Otro de los ejes centrales del planteo de Redrado es el fortalecimiento institucional del Banco Central. Respaldó que la remoción de autoridades requiera aval del Congreso, pero reclamó simetría: que los nombramientos también estén sujetos a un procedimiento similar, con control parlamentario y audiencias públicas. Además, propuso reducir el directorio de 10 a 6 miembros y profesionalizar su integración, con cuatro economistas de trayectoria propuestos por el oficialismo y dos por la oposición, evitando designaciones de carácter estrictamente político.
Para sostener la independencia del organismo, sugirió que los mandatos del presidente y de los directores no coincidan con el período presidencial, de modo de despegar la conducción monetaria del calendario electoral. A su entender, la nueva Carta Orgánica podría aprobarse durante la actual gestión, pero debería comenzar a aplicarse recién el 10 de diciembre de 2027, cualquiera sea el gobierno electo. Ese día, planteó, el Poder Ejecutivo debería enviar al Senado los pliegos del nuevo directorio para su tratamiento en audiencias públicas.
Críticas al uso de encajes y al financiamiento del Estado
Redrado también cuestionó el uso de los encajes bancarios como herramienta indirecta de financiamiento al sector público. Recordó que los bancos deben mantener una porción de los depósitos como reservas líquidas para responder a eventuales retiros y sostuvo que permitir que parte de esos fondos se coloque en títulos públicos desvirtúa esa función. En su visión, se trata de un mecanismo que desalienta el crédito al sector privado y resta dinamismo a la actividad económica.
El economista afirmó que, si se busca estimular la inversión y el consumo, debería avanzarse en la reducción de encajes para canalizar más recursos hacia préstamos productivos, en lugar de sostener al Tesoro con herramientas cuasi fiscales. Señaló que la falta de crédito es uno de los problemas estructurales de la economía argentina y vinculó esa situación con la forma en que se regula el sistema financiero.
FMI, reservas y un mercado cambiario único y libre
En relación con la reciente visita de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, Redrado interpretó el viaje como un gesto de respaldo político al programa económico, pero advirtió que la Argentina enfrenta fuertes compromisos externos para 2027. Estimó en alrededor de US$ 7.500 millones los pagos de capital e intereses previstos para ese año y sostuvo que, con el nivel actual de reservas, “no alcanza” para cubrir el programa financiero futuro.
- Necesidad de seguir comprando dólares para reforzar reservas.
- Riesgo de tensión cambiaria en la previa electoral de 2027.
- Impacto de la demanda de dólares de los argentinos en cada ciclo electoral.
- Relevancia del sector energético y de Vaca Muerta para generar divisas.
Redrado remarcó que la discusión sobre el dólar no debe centrarse en un número específico, sino en el diseño de un esquema cambiario más simple y sin brechas. Cuestionó la coexistencia de múltiples tipos de cambio —oficial, MEP, contado con liquidación y blue— y las restricciones que impiden a las empresas operar libremente entre el mercado financiero y el oficial. Consideró que, en un contexto de mayor acumulación de reservas y mejores perspectivas para la energía, el país está en condiciones de avanzar hacia un mercado cambiario único y libre, con reglas claras y previsibles para el mediano plazo.
“Lo que tenemos que debatir no es si el dólar debe valer X o Y, sino cómo y cuándo levantamos las restricciones cambiarias para que haya un solo mercado y reglas permanentes”, planteó Redrado.
Para el economista, el paquete de reformas en la Carta Orgánica, la profesionalización del directorio, la mejora en la regulación bancaria y la unificación cambiaria podría marcar, si se implementa desde 2027, “un nuevo comienzo” institucional para el Banco Central y para la economía argentina.

