ATE denuncia fuertes subas salariales para funcionarios en Quilmes

ATE cuestiona la política salarial de la gestión interina en Quilmes

Sede municipal de Quilmes, eje del reclamo salarial de ATE

NewsITe

La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) de Quilmes presentó un reclamo formal ante el Departamento Ejecutivo municipal y acusó a la gestión interina de Eva Mieri de privilegiar los aumentos salariales de funcionarios políticos por sobre los de los trabajadores municipales.

De acuerdo con los datos difundidos por el gremio, algunos cargos de la estructura política habrían acumulado incrementos de entre 60 y 70 por ciento desde diciembre pasado, lo que se traduciría en una mejora cercana a $1,5 millón en los primeros siete meses del año. En contraste, el aumento percibido por buena parte de la planta municipal rondaría apenas los $100.000 en el mismo período.

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La denuncia, conocida este 30 de julio, todavía no pudo ser contrastada con una escala salarial oficial de julio publicada en un formato que permita revisar cargo por cargo. Sin embargo, ATE sostiene que la relación entre los salarios de los principales funcionarios y los de los trabajadores de base se ubica en torno a quince a uno, una brecha que el sindicato considera “incompatible” con el discurso de esfuerzo compartido.

Uno de los puntos centrales del planteo es que la recomposición reclamada sea incorporada al salario básico y no se limite a adicionales o sumas no remunerativas. Desde el gremio remarcan que esa diferencia impacta de lleno en la antigüedad, los aportes previsionales y, especialmente, en los haberes de jubilados y pensionados municipales, que dependen de la evolución salarial de los empleados activos.

Un conflicto que se arrastra pese a los aumentos previos

El malestar de los trabajadores no surgió de un día para el otro. En mayo, el Ejecutivo municipal había anunciado un incremento del 5 por ciento desde junio, junto con una suba del 20 por ciento en el presentismo, que pasó a $150.000. ATE valoró entonces la apertura del diálogo, pero advirtió que la medida resultaba insuficiente frente a la pérdida del poder adquisitivo y el aumento del costo de vida.

Dos meses más tarde, el sindicato volvió a la carga con un nuevo expediente y puso el foco en la diferencia entre la actualización de la estructura política y la de la planta que sostiene los servicios cotidianos del Municipio. La reiteración del reclamo muestra que el aumento otorgado en mayo no logró cerrar la discusión paritaria ni recomponer los ingresos de los sectores más postergados.

La situación se da en un contexto particular: Mieri conduce de manera interina el Municipio de Quilmes mientras la intendenta Mayra Mendoza se encuentra de licencia. Pese a ese cambio circunstancial, la conducción política sigue siendo la misma, por lo que ATE entiende que no se puede atribuir la brecha salarial a una administración anterior, sino a decisiones tomadas por el actual equipo de gobierno.

Falta de respuesta oficial y tensión con los jubilados

Hasta el momento del reclamo, el Municipio no había brindado una respuesta puntual a los cálculos difundidos por el sindicato, ni publicado una tabla comparativa entre diciembre y julio que permita verificar con precisión los porcentajes y los cargos alcanzados. Esa ausencia de información oficial alimenta la tensión y deja sin aclarar si el Ejecutivo cuestiona las cifras, la metodología utilizada o el universo de funcionarios analizados por ATE.

El conflicto también tiene derivaciones en el sistema previsional local. Un esquema de incrementos que se concentra en presentismo u otros conceptos no incorporados plenamente al básico deja afuera a los jubilados, que no acceden a esos adicionales pero sí ven condicionados sus haberes por la evolución del salario básico de los trabajadores en actividad.

Por ahora, ATE Quilmes no anunció medidas de fuerza en paralelo a la presentación, aunque el nuevo reclamo reabre un frente que la gestión había intentado desactivar con el aumento de mayo. Más allá de la discusión estrictamente paritaria, la denuncia gremial coloca en el centro del debate la orientación de la política salarial local y la equidad entre funcionarios jerárquicos y trabajadores municipales.

Para el sindicato, la brecha entre funcionarios y empleados convierte el conflicto en un problema político de primera magnitud, que sólo podrá saldarse con transparencia en las escalas y una recomposición que alcance a la base y a los jubilados.

La comparación definitiva, advierten desde el sector, dependerá de las escalas, recibos testigo y decretos salariales correspondientes a diciembre y julio. Hasta que esos documentos sean difundidos de manera oficial, la acusación de ATE seguirá sin una respuesta concreta y mantendrá en foco la discusión por la distribución del presupuesto municipal.

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