Un informe aclara el origen de la oleada de mensajes durante el Mundial

NewsITe
Un estudio realizado por la empresa Inteligencia Analítica concluyó que no hubo una campaña coordinada en la red social X (ex Twitter) para atacar a la Argentina durante la última Copa Mundial de fútbol. De acuerdo con el informe, la fuerte ola de mensajes críticos tuvo el carácter de una “conversación digital global, espontánea y de gran escala”, impulsada por usuarios reales de distintos países.
La investigación analizó 587.907 publicaciones realizadas por 325.627 cuentas, que en conjunto generaron más de 552 millones de impresiones. El objetivo fue verificar si detrás de las acusaciones contra la Selección y el país se escondía una operación organizada o el accionar de granjas de bots. Los especialistas no hallaron evidencias de una estructura deliberada.
Según el documento, la hostilidad hacia la Argentina fue “real, intensa y masiva”, pero su circulación fue “dispersa y orgánica”. No se detectó un pequeño núcleo de cuentas concentrando la emisión de contenidos, un rasgo típico de las campañas coordinadas. Por el contrario, la dinámica observada se asemejó a la de una discusión abierta y descentralizada entre usuarios que no tenían vínculos previos entre sí.
Perfiles antiguos, actividad diversa y un protagonismo argentino
Uno de los datos centrales del análisis fue la antigüedad de los perfiles. La mitad de las cuentas tenía más de 7,4 años de existencia y más del 81% registraba al menos tres años de actividad continua. Solo el 0,29% había sido creada después del inicio del Mundial, un patrón incompatible con una operación basada en cuentas falsas generadas para la ocasión.
El estudio también mostró que la mitad de los usuarios participó con un solo mensaje sobre el tema y que no se detectó la repetición sistemática de los mismos contenidos desde un grupo reducido de perfiles. Esta evidencia se contrapone con los comportamientos habituales de las campañas planificadas, donde se replica una narrativa de forma coordinada.
En cuanto al comportamiento de las cuentas argentinas, el informe señaló que generaron apenas el 7,1% del total de mensajes, pero concentraron el 22,7% de las impresiones y recibieron casi un tercio de las respuestas del exterior. Esto convirtió a los usuarios locales en un actor clave de la conversación global.
De la polémica deportiva a la identidad argentina
Los investigadores destacaron que el eje deportivo fue el principal motor de la discusión. Entre el 8,2% y el 8,9% de los mensajes se vinculó con cuestionamientos al arbitraje, la FIFA, el VAR, supuestos favoritismos hacia Argentina y acusaciones de “trampa”. Ese conjunto de publicaciones concentró el 13,2% de las impresiones, muy por encima de otros temas.
Otro hallazgo relevante fue que el mayor volumen de actividad no se produjo durante la final del Mundial, sino el lunes siguiente, cuando el resultado ya estaba definido. A partir de ese momento, la conversación empezó a correrse del terreno estrictamente futbolístico hacia debates vinculados con la identidad argentina y la imagen del país en el exterior.
Racismo, Malvinas y geopolítica en la conversación digital
El laboratorio identificó comunidades de usuarios que participaron de la discusión con distintas agendas: acusaciones de racismo, publicaciones abiertamente antiargentinas, referencias al reclamo por las Islas Malvinas y menciones al conflicto en Medio Oriente, en particular al debate sobre Israel y Palestina. Ninguno de esos grupos, sin embargo, logró dominar la conversación global.
En el caso de las Islas Malvinas, el asunto representó el 1,28% de los mensajes emitidos por cuentas argentinas, aunque alcanzó el 5,16% de las impresiones, impulsado por un puñado de publicaciones que lograron alta viralización. Para los investigadores, se trató de un ejemplo de cómo ciertos contenidos sensibles pueden amplificarse más allá de su peso cuantitativo.
Como síntesis, el informe concluyó que la conversación estuvo protagonizada por cientos de miles de personas reales y que la difusión de los mensajes respondió a prejuicios y narrativas ya existentes, sin necesidad de una coordinación centralizada.
Las conclusiones cobran especial relevancia luego de que se multiplicaran, incluso a nivel político, las versiones sobre una posible campaña articulada contra la Argentina. El estudio aporta datos empíricos al debate sobre cómo se construyen y amplifican las polémicas en las redes sociales, y cuál es el rol que juegan las propias respuestas de los usuarios en la viralización de los conflictos.

