El Hubble descubrió que la galaxia de Andrómeda desaceleró la formación de estrellas

Un estudio basado en más de 200 millones de estrellas individuales reveló que la galaxia vecina de la Vía Láctea redujo su actividad de formación estelar durante los últimos 500 millones de años.

Galaxia Andrómeda

La galaxia de Andrómeda redujo de manera sostenida la formación de nuevas estrellas durante los últimos 500 millones de años y esa desaceleración se intensificó en los 40 millones de años más recientes. Así lo determinó un estudio elaborado con datos del Telescopio Espacial Hubble de la NASA y publicado en la revista científica The Astrophysical Journal.

La investigación permitió reconstruir con un nivel de detalle sin precedentes la evolución reciente de una galaxia espiral similar a la Vía Láctea. Para lograrlo, el equipo analizó alrededor de 200 millones de estrellas individuales distribuidas en dos tercios del disco de Andrómeda, ubicada a unos 2,5 millones de años luz de la Tierra.

Según los resultados, hace unos 500 millones de años la galaxia producía estrellas a un ritmo equivalente a una masa solar por año. Esa tasa cayó a la mitad hace aproximadamente 40 millones de años y, en la actualidad, se redujo hasta cerca de una quinta parte de una masa solar anual.

Ben Williams, astrónomo de la Universidad de Washington y coautor del estudio, explicó por qué el trabajo se centró en el análisis de estrellas individuales. “Necesitamos medir las estrellas individualmente porque son el registro fósil de la formación de la galaxia. El Hubble es el único telescopio que puede proporcionar una resolución espacial lo suficientemente alta en un área lo suficientemente grande como para poder hacerlo en Andrómeda”.

Cómo reconstruyeron la historia de la galaxia Andrómeda

Los investigadores aprovecharon las diferencias entre las poblaciones estelares para reconstruir el pasado de Andrómeda. Las estrellas más masivas presentan un color azul y tienen una vida relativamente corta, mientras que las menos masivas son más rojas y permanecen activas durante mucho más tiempo.

Con esa información, dividieron las imágenes obtenidas por el Hubble en miles de sectores de aproximadamente 300 años luz de lado. Luego calcularon la historia de formación estelar de cada uno para elaborar un mapa de la evolución de toda la galaxia.

Estudios anteriores ya habían demostrado que Andrómeda experimentó un intenso episodio de formación estelar hace unos 2.000 millones de años, posiblemente provocado por la interacción o fusión con otra galaxia. Desde entonces, esa actividad comenzó a disminuir de forma progresiva.

El nuevo trabajo indica que la mayor parte de la formación estelar reciente se concentró en un anillo situado a unos 32.000 años luz del centro galáctico. Por ese motivo, la caída registrada se relaciona principalmente con la menor actividad dentro de esa estructura y no con una desaparición general del gas y el polvo necesarios para crear nuevas estrellas.

Tobin Wainer, autor principal del estudio e integrante de la Universidad de Washington, resumió ese comportamiento con una comparación: “Es como después de correr una maratón, a veces hay que tomarse un respiro”.

M32 aparece como la principal sospechosa

Los científicos también investigaron si la disminución de la formación estelar podía estar relacionada con M32, una pequeña galaxia satélite de Andrómeda.

Aunque ambas aparecen separadas por unos 16.000 años luz en el plano del cielo, la posición tridimensional exacta de M32 todavía no se conoce con precisión. Esa incertidumbre impide confirmar si ambas galaxias interactuaron y en qué momento ocurrió ese posible encuentro.

Sin embargo, el análisis detectó una disminución de la formación estelar en la región del disco más cercana a M32. Esa caída se habría producido hace unos 60 millones de años, un dato que podría ayudar a establecer cuándo se produjo una eventual interacción.

“No podemos afirmar explícitamente que estemos observando una disminución en la formación estelar debido a M32. Pero está ahí mismo, y sin duda es el principal sospechoso”, afirmó Wainer.

Los investigadores continuarán analizando los datos del Hubble y prevén complementarlos con observaciones desde telescopios terrestres. Además, esperan ampliar el mapa de Andrómeda mediante el telescopio espacial Nancy Grace Roman, cuyo lanzamiento está previsto para finales de agosto y permitirá observar un área hasta 100 veces mayor que la cubierta por el Hubble en una sola toma.

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