Alerta por aumento de cáncer de cabeza y cuello por VPH

Crecen los cánceres de cabeza y cuello vinculados al virus del papiloma humano (VPH).

El cáncer de cabeza y cuello, que abarca tumores en labios, cavidad oral, faringe y laringe, se consolidó como el séptimo tipo de cáncer más frecuente en el mundo. Especialistas argentinos advierten sobre un cambio preocupante en el perfil de los pacientes: crecen los casos vinculados al virus del papiloma humano (VPH), especialmente entre personas más jóvenes.

De acuerdo con un informe al que accedió Noticias Argentinas, este conjunto de tumores se diagnostica con mayor frecuencia en mayores de 50 años y en hombres. Sin embargo, en los últimos años se observa una incidencia creciente de cánceres asociados al VPH, una infección de transmisión sexual que también está relacionada con el cáncer de cuello uterino y de ano.

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El doctor Diego Sinagra (MN 86.653), jefe del Departamento de Cirugía Oncológica del Hospital de Clínicas de la UBA, señaló que el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol siguen siendo los principales factores de riesgo, junto con el descuido de la salud bucal. “Sin embargo, se observa un aumento de los tumores asociados al VPH, especialmente en personas más jóvenes y sin antecedentes importantes de tabaquismo o alcohol”, destacó.

Hábitos de riesgo, factores ambientales y consulta temprana

Además del tabaco, el alcohol y la mala higiene odontológica, existen otros factores menos frecuentes pero relevantes: exposición a radiación, infección por el virus de Epstein-Barr y determinadas actividades laborales donde hay contacto con asbesto, polvo de madera o formaldehído. “Hoy sabemos que factores ambientales y de estilo de vida pueden producir cambios epigenéticos que favorecen el desarrollo del cáncer, lo que refuerza la importancia de la prevención y de adoptar hábitos saludables”, subrayó Sinagra.

Los especialistas remarcan que más del 80% de los casos son tratables si se detectan en etapas tempranas. Por eso se recomienda consultar de inmediato ante lesiones en la boca que no cicatrizan en dos o tres semanas, manchas blancas, rojas o marrones persistentes, úlceras, dificultad para masticar, tragar o respirar, dolor en lengua o mandíbula, ronquera prolongada o la aparición de un ganglio en el cuello sin causa aparente.

  • Lesiones o manchas persistentes en la boca o lengua.
  • Dificultad para masticar, tragar o respirar.
  • Ronquera que se extiende en el tiempo.
  • Ganglio cervical sin explicación clara.

“Lamentablemente, muchos pacientes llegan al diagnóstico en etapas avanzadas, ya sea porque los síntomas iniciales son inespecíficos o porque no se reconoce la importancia de una lesión persistente”, advirtió el especialista.

El tratamiento puede combinar cirugía, radioterapia, quimioterapia e inmunoterapia, según el estadio de la enfermedad y las características de cada paciente. En procedimientos quirúrgicos complejos, ya se recurre a herramientas de inteligencia artificial para analizar imágenes y asistir en la planificación y reconstrucción del maxilar, lo que abre la puerta a terapias cada vez más personalizadas, con mejores resultados oncológicos y funcionales.

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