La administración de Donald Trump fijó un arancel general del 10% para la mayoría de los productos argentinos, por debajo del 12,5% que deberán afrontar otros socios comerciales. La medida se enmarca en una estrategia para endurecer las condiciones frente a China y reconoce cambios implementados por el Gobierno argentino.

Estados Unidos anunció una nueva política comercial que establece aranceles diferenciados para las importaciones provenientes de distintos países. En ese esquema, la Argentina quedó entre las naciones con la menor carga impositiva: la mayoría de sus exportaciones ingresarán al mercado estadounidense con un arancel del 10%, mientras que otros socios comerciales, como la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Taiwán y Suiza, enfrentarán una tasa del 12,5%.
La decisión fue comunicada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que justificó la medida en la necesidad de fortalecer los controles sobre productos elaborados con trabajo forzoso y combatir prácticas comerciales consideradas desleales.
Según el organismo, la Argentina avanzó en la adecuación de su normativa para impedir la importación y comercialización de bienes producidos bajo esas condiciones, un aspecto que fue tenido en cuenta al momento de definir el nivel arancelario.
Las nuevas disposiciones fueron implementadas bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, un mecanismo que habilita al gobierno estadounidense a imponer restricciones comerciales cuando considera que existen prácticas injustificadas o discriminatorias que afectan sus intereses.
No obstante, la reducción arancelaria no alcanza a todos los productos. El acero y el aluminio continuarán sujetos a un gravamen del 50%, ya que Washington considera a esas industrias como estratégicas para su seguridad económica e industrial.
Acuerdo bilateral
La medida se suma al acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíproca firmado recientemente entre ambos países, que contempla la eliminación de aranceles para 1.675 productos argentinos de distintos sectores productivos. De acuerdo con estimaciones oficiales, ese entendimiento podría impulsar exportaciones por más de 1.000 millones de dólares.
A cambio, la Argentina también reducirá o eliminará aranceles para diversas posiciones arancelarias vinculadas con maquinaria, equipos de transporte, dispositivos médicos, productos químicos y autopartes, además de establecer cupos para algunos bienes, entre ellos vehículos, carnes y productos agrícolas.
Beneficio para la carne
Otro de los puntos destacados de la relación comercial entre ambos gobiernos es el mantenimiento del cupo de exportación de carne bovina hacia Estados Unidos.
Para este año continuará vigente un volumen de 100.000 toneladas, integrado por el cupo histórico de 20.000 toneladas y una ampliación de 80.000 toneladas anunciada previamente por la administración estadounidense.
De concretarse plenamente ese volumen, las exportaciones argentinas de carne al mercado norteamericano podrían incrementarse en alrededor de 800 millones de dólares, consolidando a Estados Unidos como uno de los principales destinos para ese producto.

