Decenas de miles de evacuados por el avance del fuego en el sur de Europa

NewsITe
Una intensa ola de calor, con marcas que superan los 44 °C, azota el sur de Europa y desata una cadena de incendios forestales que ya obligó a evacuar a decenas de miles de personas en varios países. Las condiciones extremas, agravadas por la sequía y el cambio climático, mantienen en alerta máxima a Italia, Francia, Grecia, Chipre y España, donde el fuego avanza sobre zonas rurales, turísticas y áreas cercanas a grandes ciudades.
En Sicilia, una de las regiones más golpeadas, las llamas arrasaron las colinas que rodean la localidad de Bivona, en la provincia de Agrigento, mientras que Palermo padece cortes de energía en medio del calor sofocante. Un bombero de 59 años murió tras sufrir una descompensación cuando combatía un importante foco ígneo cerca de San Cataldo, lo que volvió a poner en primer plano el riesgo que enfrentan los equipos de emergencia.
De acuerdo con el servicio meteorológico Ventusky, las temperaturas en el interior de la isla superaron los 40 °C por segundo día consecutivo, alcanzando picos de 43 °C. Recién hacia el jueves se registró un leve alivio, con descensos a alrededor de 30 °C en buena parte de Sicilia, aunque el centro y norte de la isla se mantuvieron con valores cercanos a esa marca.
Francia, Grecia y Chipre en máxima alerta por los focos activos
En Francia, el gobierno desplegó unos 700 bomberos para enfrentar un incendio forestal en Lège-Cap-Ferret, en la costa suroeste, una zona turística próxima a Burdeos. Más de 20.000 personas fueron evacuadas de manera preventiva ante el avance del fuego. A comienzos de semana, otros dos bomberos habían perdido la vida combatiendo un foco cercano al aeropuerto de Burdeos, lo que volvió más dramático el cuadro general.
“Durante la noche, el fuego avanzó más rápido de lo que habíamos previsto”, admitió el alcalde de Lège-Cap-Ferret, Philippe de Gonneville, al describir la dificultad para controlar los frentes de incendio, alimentados por el viento y la baja humedad.
La emergencia se vincula con un escenario más amplio de calor extremo en Europa. En Gales, Reino Unido, se declaró oficialmente la sequía tras semanas de condiciones excepcionalmente secas, olas de calor, incendios y un marcado descenso en el caudal de ríos y reservorios. En Grecia, una ola de calor de al menos cuatro días llevó los termómetros por encima de los 42 °C, con varias regiones del centro y sur —incluida el área metropolitana de Atenas— en el máximo nivel de alerta por riesgo de incendios forestales. Chipre, por su parte, emitió advertencias por temperaturas que podrían alcanzar los 43 °C.
España, uno de los países más afectados por los incendios
España se ha convertido en uno de los focos más críticos de la temporada. Más de 100.000 hectáreas han sido ya consumidas por el fuego en lo que va del año, según datos oficiales. Las autoridades trabajan contra reloj para controlar varios incendios que permanecen activos desde hace días y que afectan, entre otras, a zonas rurales del centro del país.
El operador ferroviario Adif informó la suspensión del servicio entre Mejorada del Campo y Alcalá de Henares, en las afueras de Madrid, debido a un incendio cercano a las vías. La medida se tomó por seguridad ante la proximidad de las llamas y el humo, que reducía de manera considerable la visibilidad y complicaba el paso de los trenes.
En paralelo, brigadas de bomberos, personal de emergencia y unidades militares continúan desplegadas en las provincias de Guadalajara, Toledo, Ciudad Real y Albacete, donde se monitorean focos activos. El impacto en el transporte también alcanzó a la línea de alta velocidad que une Madrid y Barcelona, uno de los corredores ferroviarios más transitados del país, que sufrió interrupciones y demoras.
La Agencia Estatal de Meteorología de España advirtió sobre un “peligro extraordinario” por temperaturas que podrían llegar a los 44 °C en algunas regiones. En destinos turísticos como Málaga, Valencia y Alicante, los valores previstos rondan los 42 °C, lo que eleva el riesgo de nuevos incendios y obliga a extremar las recomendaciones a residentes y visitantes.
Las autoridades europeas atribuyen la magnitud de estos episodios a la combinación de olas de calor más intensas y prolongadas, suelos extremadamente secos y un patrón climático alterado por el calentamiento global, que multiplica la frecuencia de los eventos extremos.
Mientras los países afectados refuerzan sus sistemas de respuesta y revisan sus estrategias de prevención, expertos en clima insisten en que estos episodios podrían volverse cada vez más habituales si no se reducen con rapidez las emisiones de gases de efecto invernadero. La crisis actual en el sur de Europa funciona, así, como una nueva señal de alarma sobre la vulnerabilidad del continente frente a la emergencia climática.

