La Policía española concluyó que el autor del homicidio actuó por celos y se quitó la vida menos de 24 horas después del ataque. La víctima, Facundo Rico, vivía en España desde hacía una década.

La Policía Nacional de España dio por cerrada la investigación por el asesinato de Facundo Rico, el ingeniero argentino que fue hallado muerto en su departamento de Madrid el pasado 14 de julio. La causa concluyó luego de que las autoridades confirmaran que el principal sospechoso, un ingeniero español de 65 años identificado como A. J., se suicidó al día siguiente del crimen.
Según la reconstrucción policial, el hombre atacó a Rico convencido de que mantenía una relación sentimental con su esposa. Los investigadores determinaron que el móvil fue un cuadro de celos y descartaron la participación de otras personas.
Cómo ocurrió el ataque
El homicidio ocurrió en una vivienda del barrio Las Tablas, en el distrito madrileño de Fuencarral. La investigación sostiene que el agresor ingresó al departamento sin ejercer violencia sobre la puerta, lo que llevó a los investigadores a concluir que ambos se conocían previamente.
Dentro de la vivienda se produjo un enfrentamiento que terminó con el asesinato del ingeniero argentino. En la escena del crimen, los peritos encontraron restos de gas pimienta en las paredes, por lo que creen que el atacante utilizó ese elemento para reducir a la víctima antes de apuñalarla.
De acuerdo con la investigación, Rico recibió 13 puñaladas distribuidas entre la espalda, el omóplato y el abdomen. El arma utilizada quedó junto al cuerpo.
El crimen fue descubierto luego de que una vecina alertara al portero del edificio por un fuerte olor químico proveniente del departamento. También se escucharon gritos antes de que llegaran los servicios de emergencia.
Las pruebas que reconstruyeron el caso
Las cámaras de seguridad del complejo y los testimonios de vecinos permitieron seguir los movimientos del presunto homicida tras el ataque. El portero del edificio fue el único testigo que lo vio abandonar el lugar.
Las imágenes registraron cómo el sospechoso subió a un automóvil rojo y se dirigió hacia La Adrada, un municipio de la provincia de Ávila donde tenía una segunda vivienda junto a su esposa.
Durante la investigación, las autoridades establecieron que la mujer pretendía separarse y que su marido sospechaba la existencia de una tercera persona. Aunque nunca se comprobó una relación sentimental entre ella y Facundo Rico, sí se confirmó que ambos concurrían al mismo gimnasio, ubicado cerca del domicilio del ingeniero argentino.
El presunto asesino se quitó la vida
El 15 de julio, menos de un día después del crimen, el sospechoso se trasladó hasta la garganta del Charco de la Olla, en las inmediaciones de La Adrada, donde se quitó la vida.
La Policía informó a su esposa sobre lo ocurrido una vez reunidas las pruebas que vinculaban al hombre con el homicidio. Entre los elementos considerados decisivos figuraron las imágenes de las cámaras de seguridad, los testimonios de testigos y el móvil sentimental reconstruido durante la investigación.
Quién era Facundo Rico
Facundo Rico era ingeniero en Telecomunicaciones y se había especializado en el sector de las energías renovables. Según la información publicada en su perfil profesional, residía en España desde hacía al menos diez años.
A lo largo de su carrera trabajó en empresas vinculadas a la energía solar y eólica, además de desempeñarse como docente auxiliar en la Universidad Nacional de San Juan. Apenas un mes antes del crimen había iniciado una nueva etapa laboral como ingeniero de proyectos.

