Elena Settimi representará a Ramallo en la competencia provincial en la rama arte. Se mostró entusiasmada y orgullosa por loc onseguido.

Con 90 años y una pasión por la pintura que la acompaña desde la infancia, Elena Settimi vivió este año una experiencia inédita: participó por primera vez en los Juegos Bonaerenses, representando a Ramallo en la disciplina Pintura durante la etapa local. Más allá del resultado, la artista aseguró que su mayor satisfacción fue haber compartido su trabajo y rendir homenaje a la profesora que la impulsó a dar el paso.
“No lo hice por ir a Mar del Plata, solamente me llevó a que conocieran lo que hace mi profe”, expresó durante una entrevista, al explicar que la propuesta surgió por iniciativa de su docente, Gabriela Martínez.
Elena presentó una obra realizada al óleo con espátula, una técnica diferente a la que utilizó durante gran parte de su vida. El cuadro representó un patio colonial inspirado en los recuerdos de su niñez, con macetas y flores como protagonistas.
La historia de Elena con la pintura comenzó hace más de ocho décadas, cuando era alumna de la escuela de El Paraíso. Recordó que su padre alimentaba esa vocación llevándole pequeñas cajas de pinturas, muy diferentes a la variedad de materiales disponibles en la actualidad.
“Desde muy pequeña siempre pinté. Tengo cuadros de aquella época”, contó con orgullo.
Autodidacta, desarrolló su talento observando, experimentando y dejando volar la imaginación. Durante toda su vida encontró un espacio para seguir creando, incluso mientras trabajaba y cumplía con las responsabilidades cotidianas.
Actualmente integra el taller de pintura coordinado por Gabriela Martínez, un espacio que, según describe, trascendió el aprendizaje artístico para convertirse en una verdadera familia.
“Nos ayudamos un montón. A veces llegamos tristes y nos levantamos el ánimo; por ahí lloramos, por ahí nos reímos, compartimos una comida. Es una familia”, relató.
Su participación en los Juegos Bonaerenses también tuvo un reconocimiento especial. Durante el acto de cierre de la etapa local, realizado en el Centro de Jubilados y Pensionados de Villa Ramallo, el municipio distinguió a Elena por haberse convertido en la participante de mayor edad de la delegación ramallense. El reconocimiento fue entregado por el intendente Mauro Poletti.
Más allá del homenaje, Elena aprovechó la oportunidad para dejar un mensaje dirigido especialmente a los adultos mayores.
“Que nunca se dejen estar, que siempre estén en actividad. No solamente la pintura; puede ser leer, escribir, coser… hay tantas cosas para hacer”, expresó.
Incluso sostuvo que, aun con limitaciones físicas, siempre existe alguna actividad capaz de mantener viva la motivación. “Aunque estén sentadas, siempre hay algo para hacer. Yo no me aburro y creo que la gente no se tendría que aburrir”, afirmó.
Con la serenidad que dan los años, cerró con una reflexión que resume su filosofía de vida: “La vida hay que vivirla. Mientras Dios nos la presta, hay que vivirla bien, con dignidad y con mucho amor. Hay momentos difíciles, yo también los tuve. Pero hay que levantarse, rezar mucho y seguir”.

