El último viaje creativo del “Pato” Strunz con Íthaca

El power trío que marcó la despedida artística del baterista

Claudio ‘Pato’ Strunz junto a su último proyecto musical, Íthaca

NewsITe

El mundo del heavy metal argentino sigue conmocionado por la muerte de Claudio “Pato” Strunz, histórico baterista de Hermética y Malón, quien falleció a los 59 años. Reconocido por su potencia, precisión y presencia escénica, Strunz supo dejar una marca imborrable en la escena, pero también eligió despedirse de ella con un proyecto tan personal como ambicioso: el power trío Íthaca.

Lejos de descansar sobre los laureles de su trayectoria, el músico decidió, en el tramo final de su carrera, asumir un rol distinto al que tuvo en sus bandas más emblemáticas. En Íthaca no solo se sentó detrás de los parches: también tomó protagonismo en la composición de las letras, volcó inquietudes personales y se permitió explorar un costado más introspectivo, sin abandonar la contundencia metálica que lo caracterizó.

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La banda se formó a fines de 2022, cuando Strunz se reunió con el guitarrista y cantante Guillermo “Chino” Gorosito y el bajista Marcelo Bracalente, ambos músicos con una larga trayectoria en el under y en proyectos ligados al metal nacional. Juntos dieron forma a Íthaca, una propuesta que el propio baterista describió como “una banda cerebral, armónica y, sobre todo, metalera”, enfocada en la búsqueda de un sonido compacto y versátil.

Íthaca, el poder de tres y un álbum celebrado

En declaraciones difundidas en sus redes, Strunz definía a Íthaca como un “Metal Power Trio” que sintetizaba “el poder de tres en un todo conjunto, compacto”. Esa química entre los integrantes se tradujo en el álbum El peso que no pesa, lanzado en 2024. El trabajo fue bien recibido por la prensa especializada, que destacó la combinación de raíces clásicas del heavy metal con arreglos actuales y una producción moderna.

El disco ofreció guitarras filosas, bases rítmicas sólidas y letras cargadas de reflexión, en sintonía con una etapa madura del artista. Para Strunz, Íthaca fue también un espacio de respaldo creativo, donde cada integrante aportó experiencia y libertad para experimentar sin perder contundencia. La respuesta del público metalero confirmó que el trío había logrado un sonido propio, reconocible y honesto.

Un viaje interior como legado artístico

En un comunicado de la banda, Íthaca fue presentada como “el resultado de un viaje al interior de nosotros mismos”, un recorrido que se inicia sin saber exactamente qué se busca, pero con la certeza de querer seguir andando. Esa metáfora del viaje resumía el espíritu del proyecto: una travesía artística y personal, abierta a los desafíos y a las tormentas que pudieran llegar.

Hoy, tras la partida física de Claudio “Pato” Strunz, Íthaca queda como su última gran obra: un capítulo final que honra tanto su historia en el metal argentino como su necesidad permanente de evolución. Entre riffs poderosos y climas introspectivos, el trío se erige como testimonio de un músico que nunca dejó de explorar y que eligió seguir creando hasta el último compás.

“Íthaca es el comienzo de un camino que deseamos sea largo, no importa cuántas tempestades nos toquen afrontar”, señalaba el comunicado de la banda, a modo de declaración de principios y legado para las nuevas generaciones del metal nacional.

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