Messi, de la frustración a la consagración en Nueva Jersey

NewsITe
Diez años después de una de las noches más dolorosas de su carrera, Lionel Messi volvió a llorar en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Esta vez, el contexto fue radicalmente distinto: la Selección argentina cayó 1-0 ante España en la final del Mundial 2026, pero el capitán dejó la cancha convertido en el líder del ciclo más ganador de la historia reciente del fútbol nacional.
En junio de 2016, el mismo escenario fue testigo de la derrota ante Chile por la Copa América Centenario. Tras un 0-0 en 120 minutos, Argentina perdió por penales y Messi falló su remate, enviando la pelota por encima del travesaño. Aquella imagen, sentado en el césped, desconsolado y con la mirada perdida, fue símbolo de un ciclo marcado por finales dolorosas y títulos esquivos.
Esa noche, el rosarino llegó incluso a anunciar su renuncia a la Selección. “Se terminó para mí la Selección. Son cuatro finales, no es para mí”, confesó, devastado. Su decisión, sin embargo, duró menos de dos meses: regresó para iniciar una reconstrucción personal y colectiva que cambiaría para siempre su vínculo con la camiseta argentina.
Desde entonces, la historia dio un giro monumental. Primero llegó la consagración en la Copa América 2021 en Brasil, cortando una sequía de 28 años sin títulos mayores. Luego la Finalissima 2022 en Wembley, el inolvidable Mundial de Qatar y la defensa exitosa en la Copa América 2024. Messi pasó de sentir que la Selección “no era para él” a transformarse en el emblema de una era dorada.
De la deuda pendiente a la despedida soñada
La caída ante España en 2026, con un gol de Ferran Torres en el alargue, impidió el bicampeonato del mundo y la cuarta estrella. A los 39 años, Messi buscaba coronar una década perfecta con otra vuelta olímpica. Sin embargo, la derrota no hizo más que reforzar la dimensión de lo conseguido: llegó a otra final del mundo tras haberlo ganado todo.
El contraste con 2016 es contundente. Aquella Selección abandonó Nueva Jersey envuelta en una crisis interna, rumores de renuncias masivas y con más de dos décadas sin títulos. La actual se va como subcampeona del mundo, después de sumar cinco trofeos y consolidar una identidad competitiva que devolvió el orgullo a los hinchas argentinos.
La escena, no obstante, tuvo un inevitable aire de déjà vu: Messi caminando con los ojos cargados de lágrimas, mientras el rival levantaba la copa. La gran diferencia está en el peso simbólico de esas lágrimas: ya no expresan frustración ni sensación de deuda, sino la emoción de un campeón que llevó a su país a la cima y quedó a un paso de redondear otra hazaña.
Una década que redefinió la historia de la Selección
- De cuatro finales perdidas a una seguidilla de títulos que incluyó Copa América, Mundial y Finalissima.
- De la renuncia impulsiva en 2016 a la consagración como máximo referente de la era más exitosa.
- De una Selección en crisis a un equipo respetado, competitivo y protagonista en todos los torneos.
Diez años separan dos finales en Nueva Jersey, pero también dos versiones opuestas de una misma leyenda: en 2016 lloró la sensación de fracaso; en 2026, la emoción de un campeón que ya lo había ganado todo.
El MetLife Stadium quedará marcado para siempre en la biografía de Messi como el escenario de sus extremos: el punto más bajo de su relación con la Selección y, una década más tarde, el cierre emotivo de una era irrepetible. Entre una postal y otra, el capitán convirtió el dolor en combustible para escribir la página más gloriosa del fútbol argentino.

