Por qué es importante controlar los niveles de azúcar para lograr un embarazo

GLUCOSA Y FERTILIDAD

La inestabilidad en los niveles de glucemia y el estado de inflamación crónica que genera tiene un impacto directo en la salud reproductiva y puede reducir hasta un 44% la posibilidad de concebir. Cómo estabilizar el metabolismo para una mejor calidad ovocitaria y espermática.

La calidad de los óvulos se vincula directamente con la estabilidad metabólica previa a la concepción

En la planificación de un embarazo, existe un factor silencioso que puede condicionar tanto la calidad de los óvulos como la posibilidad de lograr una gestación: las oscilaciones de la glucosa en sangre afectan la fertilidad femenina y masculina de forma profunda y sostenida.

Si bien antes de buscar un hijo las personas suelen centrarse en su salud hormonal, especialistas coinciden en que la inestabilidad metabólica y la inflamación crónica no solo interfieren en la ovulación y la maduración ovocitaria, sino que también alteran la implantación embrionaria y la salud espermática.

Durante décadas, el eje de la salud reproductiva se centró en las hormonas sexuales, los ovarios y el útero. Sin embargo, la evidencia científica actual indica que el metabolismo y el estado intestinal establecen la base real para la fertilidad. La licenciada en Nutrición Maite Maller (MN 11.248), especialista en fertilidad, microbiota y nutrición antiinflamatoria en Halitus Instituto Médico, explicó, en una nota publicada en Infobae, que “el verdadero ‘suelo fértil’ se construye desde adentro, comenzando por el metabolismo y la salud del intestino”. En su mirada, los picos de glucosa posprandiales (NdR: después de comer) generan alteraciones endocrinas que afectan directamente la ovulación y la calidad de los óvulos.

Esta visión integradora es compartida por la médica endocrinóloga Laura Maffei (MN 62.441), directora de Maffei Centro Médico, quien aseguró que “la fertilidad depende de un equilibrio que va mucho más allá del ovario. Las alteraciones del metabolismo de la glucosa y de la insulina pueden interferir en ese equilibrio, especialmente cuando existe insulinorresistencia”.

Por su parte, el médico especialista en Medicina Reproductiva y director de WeFIV, Fernando Neuspiller (MN 82.815), sostuvo que “la literatura médica y la experiencia clínica coinciden en que la persistencia de la hiperglucemia reduce la tasa de embarazo”. “Hay estudios publicados que muestran que las mujeres que tienen la glucemia elevada de manera crónica tienen un 44% menos de tasa de embarazo que las mujeres que tienen una glucemia normal constante -marcó-. Y las mujeres que tienen hiperglucemia muy alta, la disminución de probabilidad de embarazo es todavía más alta, casi un 60%”.

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Glucosa, insulina y calidad ovocitaria: el impacto endocrino

Cada vez que una persona consume carbohidratos refinados, azúcares ocultos o harinas industriales, el páncreas libera una cantidad considerable de insulina para controlar el azúcar en sangre. Según Maller, “los ovarios son órganos particularmente sensibles a este entorno. Cuando la insulina se mantiene constantemente elevada, actúa directamente sobre las células de la teca del ovario, estimulándolas a producir un exceso de andrógenos”. Este proceso puede conducir a un desbalance hormonal, manifestado en cuadros como el síndrome de ovario poliquístico (SOP) o la anovulación crónica. Al mismo tiempo, la hiperinsulinemia disminuye la síntesis hepática de la globulina fijadora de hormonas sexuales (SHBG), lo que incrementa la testosterona libre y agrava la alteración folicular.

En este punto, Maffei amplió que la hiperinsulinemia “puede potenciar la acción de la hormona luteinizante en el ovario, aumentar la producción de andrógenos y reducir la SHBG, una proteína que regula la cantidad de andrógenos libres en sangre. Este mecanismo es particularmente relevante en el SOP y puede contribuir a ciclos irregulares y falta de ovulación”.

La especialista destacó que más allá de la sensibilidad del ovario a la glucosa de manera aislada, “el ovario responde al conjunto del ambiente hormonal y metabólico: insulina, andrógenos, gonadotrofinas, nutrientes, inflamación y estrés oxidativo”.

Prevención y los hábitos saludables

La calidad ovocitaria no se define por lo que se come un día antes de la ovulación. Hay una regla temporal que especialistas destacan: el óvulo que se libera hoy comenzó su proceso de maduración hace unos noventa días. “Durante ese trimestre, todo lo que comemos y cómo manejamos el estrés define la calidad de ese óvulo. El ácido fólico es el escudo protector, pero la glucosa estable es la tierra fértil donde va a crecer la semilla”, explicó Maller.

Neuspiller remarcó en este punto la importancia de los hábitos sostenidos: “No debería existir malos hábitos. La gente debería tener siempre buenos hábitos. Comer pocas harinas, mejorar la microbiota, consumir frutas, verduras y proteínas. Si se mantienen hábitos saludables todo el tiempo o la mayoría del tiempo, esto pasa a ser normal y una persona no debería controlar su hiperglucemia ni inflamación para buscar un embarazo”.

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