Explosión en escuela de Gendarmería: dos hipótesis clave

Investigan móvil de la explosión en la Escuela Superior de Gendarmería

Peritajes tras la explosión en la Escuela Superior de Gendarmería en Buenos Aires

La Justicia federal sigue de cerca la investigación por el paquete explosivo que detonó en febrero de este año en la Escuela Superior de Gendarmería Nacional, ubicada sobre la Avenida Paseo Colón al 500, en pleno barrio de Monserrat. El hecho dejó tres heridos y reavivó la preocupación por la seguridad en edificios vinculados a fuerzas de seguridad nacionales.

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El artefacto estaba dentro de una encomienda dirigida al ex comandante mayor Diego Gasparutti, quien estuvo al frente de la institución entre 2021 y 2022. El paquete había llegado al edificio unos cuatro meses antes, pero recién el 20 de febrero de 2026 Gasparutti se presentó a retirarlo. Fue en ese momento, dentro de una oficina, cuando el dispositivo detonó y provocó lesiones a tres personas que se encontraban en el lugar.

Fuentes vinculadas al expediente describen el trabajo investigativo como “muy arduo” y con una gran cantidad de información técnica para procesar. Los peritos en explosivos y especialistas en tecnología trabajan de manera coordinada para reconstruir el recorrido del paquete y determinar quién o quiénes estuvieron detrás del envío.

Rastros en un correo de Caballito y una pista en Estados Unidos

Las primeras averiguaciones permitieron establecer que la encomienda fue despachada desde un punto de correo del barrio porteño de Caballito, sin identificación clara del remitente. La ausencia de cámaras de seguridad tanto en esa sucursal como en la oficina de Gendarmería complicó el rastreo tradicional por imágenes, por lo que los investigadores se volcaron a otros elementos probatorios.

Un dato central es el correo electrónico dejado por la persona que despachó el paquete al momento de hacer el trámite. Esa dirección, [email protected], estaría asociada a una persona que actualmente reside en Estados Unidos. La tarea ahora es establecer si ese individuo estuvo físicamente en la Argentina al momento del envío o si se utilizó una identidad digital falsa para encubrir a los verdaderos responsables.

De acuerdo con los investigadores, la combinación de la palabra “1312” en el correo podría vincularse a consignas de grupos anarquistas, aunque esa línea pierde fuerza a partir del tipo de explosivo utilizado. Según detallan, el mecanismo empleado no se corresponde con el perfil de artefactos que suelen usar organizaciones con alto grado de politización y conocimiento técnico.

Similitudes con el caso de La Rural y pericias tecnológicas

Los especialistas destacaron que el artefacto detonado en la Escuela Superior de Gendarmería presenta similitudes con el que fue utilizado en el hecho registrado en La Rural en septiembre de 2024, cuyo destinatario era el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino. En ambos casos se trató de dispositivos que, si bien requieren cierto conocimiento para ser armados, pueden construirse a partir de información disponible en internet y tutoriales en video.

Ante la falta de registros fílmicos, la pesquisa se apoya en un minucioso análisis de los teléfonos celulares que se activaron en las zonas vinculadas al recorrido del paquete, tanto en el correo de Caballito como en la sede de Gendarmería. También se realiza un seguimiento de publicaciones en redes sociales, especialmente en X (ex Twitter), en busca de mensajes que puedan guardar relación temporal o discursiva con el ataque.

Dos posibles móviles: propaganda o agravio personal

En el juzgado que conduce el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi se consolidan, por el momento, dos hipótesis principales sobre el móvil del hecho. La primera apunta a un posible ataque de carácter propagandista, es decir, un gesto de impacto público sin un blanco estrictamente personal, pero dirigido a una institución emblema de la seguridad federal.

La segunda línea, que en las últimas semanas cobró mayor relevancia, se orienta a la posibilidad de un agravio personal contra Gasparutti. En este marco, se analiza información aportada por personal interno de Gendarmería que podría ayudar a reconstruir vínculos, conflictos previos o antecedentes que expliquen por qué la encomienda tenía como destinatario al ex director de la escuela.

  • La causa tramita en el fuero federal, a cargo del juez Marcelo Martínez de Giorgi.
  • Intervienen distintas áreas de peritaje en explosivos y equipos de investigación tecnológica.
  • Se investigan movimientos telefónicos, correos electrónicos y actividad en redes sociales.

“La persona tiene que tener cierto conocimiento, pero no es experta. Mirando un video de YouTube y sabiendo, se puede hacer”, describió una fuente técnica sobre el tipo de explosivo utilizado.

Mientras se esperan nuevos resultados periciales, la investigación sigue abierta y bajo estricta reserva. El objetivo central de los investigadores es reconstruir la trazabilidad del paquete, confirmar el verdadero origen del correo electrónico utilizado y determinar si se trató de un mensaje político, de una venganza personal o de una combinación de ambos factores.

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