El triunfazo ante Inglaterra dejó en el aire la sensación de un objetivo cumplido. Hoy, con los ingleses ya en su casa, es tiempo de enfocar los cañones en una nueva final del mundo. Nada menos.

Ezequiel Guisone
Enviado especial
La canción original que se robó el corazón del plantel argentino en este mundial siempre tuvo a la cuarta estrella como gran objetivo. “Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo. Argentina quiero verte bicampeón”. No había forma de prever un duelo histórico ante Inglaterra en semifinales, un capítulo que sin dudas estará incluido en el próximo hit de cancha, y que en estos días se llevó toda la atención, la fuerza y el desgaste de los hinchas y también del cuerpo técnico.
Y así como todos los argentinos en las últimas horas estamos “cambiando el chip” para meternos de lleno en lo que será nada más y menos que una final del mundo, es también la misión más importante que afronta por estas horas el cuerpo técnico liderado por Lionel Scaloni.
La tensión con la que se vivió el duelo ante los ingleses dentro y fuera de la cancha no se puede comparar ni siquiera con la final de 2022 ante Francia. El abucheo de los himnos, ese inicio desbordante de emociones, el desenlace épico, la bandera de Malvinas. Salir de todo eso en dos días para meter la cabeza en España no será fácil.
En un duelo previo marcado por el respeto y admiración mutua que manifiestan cada vez que pueden Lionel Scaloni y Luis de la Fuente, las “chicanas” y el ánimo triunfalista de los españoles parecen ser la chispa necesaria para ir encendiendo de a poco el fuego sagrado argentino.
Este sábado Nueva York será una fiesta con el último banderazo, y ahí Inglaterra ya habrá quedado atrás.
La cuarta estrella, la segunda de Messi, está tan cerca que no se puede dejar pasar.

