Partidos decisivos, emociones fuertes y un aliado silencioso

Los partidos definitorios de la Selección argentina rumbo al Mundial 2026 se viven con el corazón en la boca: gritos, tensión hasta el último minuto y millones de personas pendientes de cada jugada. Si bien la emoción por sí sola no provoca un paro cardíaco, puede convertirse en un factor de riesgo para quienes ya padecen enfermedades cardiovasculares.
En ese contexto, la presencia de un Desfibrilador Externo Automático (DEA) y de personal entrenado puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Así lo explica la ingeniera biomédica Luciana Lazarte, especialista clínica de productos del Centro de Servicios Hospitalarios (CSH), quien subraya que en un paro cardíaco cada segundo cuenta y el tiempo hasta la primera intervención es clave para la supervivencia.
De acuerdo con diversos estudios citados por la experta, por cada minuto que pasa sin desfibrilación las probabilidades de sobrevivir disminuyen entre un 7% y un 10%. Cuando los servicios de emergencia tardan varios minutos en llegar hasta la persona colapsada, disponer de un DEA accesible y operativo se vuelve determinante para sostener la vida hasta el arribo del equipo médico.
Cómo funciona el DEA y por qué es tan importante
Lazarte detalla que el DEA actúa como un puente entre el momento del paro cardíaco y la llegada de los profesionales de la salud. No los reemplaza, sino que los complementa al permitir que se inicie la intervención crítica de inmediato, junto con las maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP).
En el caso de los DEA Serie C de Mindray, el equipo analiza automáticamente el ritmo cardíaco y sólo administra una descarga cuando está clínicamente indicada. De esta forma, el operador no tiene que interpretar un electrocardiograma, sino seguir las indicaciones visuales y sonoras del dispositivo, lo que simplifica la tarea en un entorno de alto estrés como puede ser una tribuna repleta o un bar colmado de hinchas.
- Instrucciones claras paso a paso para guiar al rescatista.
- Encendido rápido y electrodos preconectados para ganar tiempo.
- Ilustraciones y guías visuales para colocar correctamente los parches.
- Algoritmos desarrollados según recomendaciones de la AHA y el ERC.
Según la ingeniera, estas funciones ayudan a reducir al mínimo las acciones necesarias por parte del operador y favorecen una intervención ordenada, aun cuando quien asiste al paciente se encuentre bajo una fuerte carga emocional o rodeado de una multitud.
Capacitación, mantenimiento y cultura de prevención
Más allá de la tecnología, Lazarte advierte que el miedo sigue siendo una de las principales barreras para actuar frente a un paro cardíaco. Muchas personas temen equivocarse, empeorar la situación o enfrentar problemas legales. Sin embargo, cuando el DEA es utilizado por personal capacitado y siguiendo los protocolos, se trata de una herramienta segura, diseñada para aplicar una descarga sólo cuando corresponde.
Por eso, la especialista sostiene que la cardioprotección debe apoyarse en tres pilares inseparables: acceso al equipo, formación continua y acompañamiento técnico. No alcanza con instalar un desfibrilador en estadios, clubes, empresas, escuelas o centros comerciales; también es imprescindible que haya gente entrenada en RCP y uso del DEA, y que se realicen controles periódicos para asegurar que el dispositivo esté siempre listo para funcionar.
“La cardioprotección debe abordarse desde tres dimensiones complementarias: el acceso a la tecnología, la capacitación de las personas y el acompañamiento técnico a las instituciones”, resume Lazarte.
Con la mirada puesta en el Mundial 2026 y en cada evento deportivo multitudinario, los especialistas insisten en que convertir a los espacios públicos en áreas cardioprotegidas ya no es una opción, sino una necesidad. La pasión por la Selección puede seguir siendo la misma, pero contar con desfibriladores accesibles y personas capacitadas puede transformar un momento crítico en una historia de supervivencia.

