Rodrigo Paz vinculó los bloqueos a un intento de quiebre democrático

NewsITe
En un contexto todavía marcado por las secuelas de las protestas, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, ratificó que los 53 días de bloqueos y movilizaciones que afectaron al país entre mayo y junio representaron un intento de “romper el orden constitucional” y desestabilizar a su Gobierno. El mandatario habló durante la sesión de honor por el 217° aniversario de la Revolución del 16 de julio de 1809, donde trazó un balance político y económico de la crisis reciente.
Según el jefe de Estado, los cortes de ruta y el paro general indefinido que paralizaron el transporte de combustibles, alimentos e insumos esenciales no sólo generaron desabastecimiento y aislaron a varias ciudades, sino que también tuvieron como objetivo forzar su salida anticipada del poder. En ese marco, acusó a sectores opositores de impulsar un clima de confrontación y de “acelerar procesos que no eran necesarios”, en alusión a intentos de adelantar definiciones políticas por fuera de los canales institucionales.
Paz remarcó que, pese a la tensión social, las instituciones se mantuvieron en funcionamiento y destacó la reacción de distintos actores sociales y regionales que, según su visión, optaron por defender la continuidad democrática. “Patrióticamente, aguantamos el ataque para romper el orden constitucional, para romper la democracia”, señaló, al tiempo que pidió dejar atrás lo que definió como una estrategia de desgaste sostenida sobre la confrontación política.
Unidad territorial y críticas a los “falsos líderes”
En su discurso, el mandatario subrayó que la crisis dejó en evidencia la interdependencia económica y social entre las distintas regiones del país. “Descubrimos que occidente no puede vivir sin oriente, pero oriente tampoco puede vivir sin occidente. Somos parte de una misma nación, con diferentes culturas y nacionalidades, pero con una sola patria”, sostuvo. Para Paz, esa realidad obliga a encarar los debates políticos con una mirada federal y de integración.
Al mismo tiempo, cargó contra lo que definió como “falsos líderes” que, según dijo, aprovecharon el malestar social para “cultivar el odio, la división y la confrontación”. Aunque evitó mencionar nombres propios, el mensaje estuvo dirigido a dirigentes políticos y referentes sociales que encabezaron los bloqueos y cuestionaron con dureza la gestión gubernamental. El presidente insistió en que las protestas superaron el marco de la reivindicación sectorial y se transformaron en un intento de desestabilización más amplio.
Defensa de la política económica y del nuevo esquema cambiario
Además del balance político, Paz dedicó un tramo de su exposición a la situación económica y a las críticas por la suba del dólar tras la implementación de un régimen de tipo de cambio flexible. La divisa estadounidense se aproxima a los once bolivianos, lo que generó preocupación en parte de la población y de la oposición. Sin embargo, el presidente buscó llevar tranquilidad y calificó de “alarma exagerada” la reacción frente a movimientos acotados del tipo de cambio.
- Defensa del cambio hacia un esquema cambiario más flexible para atraer inversiones.
- Minimización del impacto de la suba del dólar en el marco de la nueva política monetaria.
- Llamado a generar confianza para que sectores productivos y financieros inviertan en Bolivia.
“Ahora, si el dólar, en esta nueva estabilidad que hacemos, sube diez centavitos, esto es una alarma, cuando estamos generando confianza para una serie de sectores para que inviertan en Bolivia”, argumentó. El Gobierno sostiene que la flexibilización cambiaria forma parte de un paquete más amplio de medidas orientadas a sostener el crecimiento, mejorar la competitividad y diversificar la matriz productiva, en un escenario global de volatilidad financiera.
“La principal lección de esta crisis es que Bolivia sólo puede avanzar desde la unidad y el respeto al orden constitucional”, planteó Paz ante la Asamblea, en un mensaje que buscó combinar defensa de su gestión y convocatoria al diálogo político.
De cara a los próximos meses, el oficialismo apuesta a que la reducción de los conflictos sociales, junto con una mayor estabilidad macroeconómica, permitan recomponer la actividad en los sectores más afectados por los bloqueos y retomar la agenda de obras e inversiones postergadas durante la crisis.

