El Gobierno traba su relanzamiento entre receso y aliados en duda

El oficialismo busca relanzar su agenda en medio de fricciones

Casa Rosada y tensión política por la agenda legislativa

NewsITe

El Gobierno nacional enfrenta crecientes dificultades para retomar la iniciativa política tras la salida de Manuel Adorni, en un escenario marcado por el receso invernal del Congreso y las dudas de sus principales aliados. Pese a los intentos por ordenar la estrategia legislativa y avanzar con un paquete de reformas consideradas clave por el Ejecutivo, la falta de consensos vuelve cuesta arriba el relanzamiento de la gestión.

En la Casa Rosada, la apuesta oficial pasa por convertir al Congreso en el motor de la nueva etapa. La mesa política se reunió el martes pasado con el objetivo de fijar prioridades y coordinar los proyectos centrales, luego del golpe que implicó la causa por presunto enriquecimiento ilícito que terminó por sacar de escena al exjefe de Gabinete. Sin embargo, el inminente receso parlamentario, que se extenderá hasta agosto, obliga a recalcular tiempos y expectativas.

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A las limitaciones del calendario legislativo se suma un frente aún más complejo para el oficialismo: el enfriamiento del respaldo de los bloques aliados. El PRO y sectores de la Unión Cívica Radical, considerados socios indispensables para alcanzar mayorías, comenzaron a marcar distancia en temas sensibles, lo que generó fuertes malestares en Balcarce 50 y expuso la fragilidad de los acuerdos.

Reformas en discusión y tensiones con los socios políticos

En la primera reunión que el presidente Javier Milei mantuvo con legisladores oficialistas y aliados se definieron los ejes de la agenda inmediata: la modificación del régimen de Zonas Frías, cambios en la normativa de Inocencia Fiscal y una amplia reforma electoral que incluye la eliminación de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO).

La pretensión de dar de baja las PASO es uno de los puntos que más resistencia genera. Dirigentes del PRO ya anticiparon su rechazo a suprimir las primarias, lo que encendió críticas de funcionarios del riñón presidencial. En la Casa Rosada recuerdan que, en otras etapas políticas, referentes del macrismo se habían mostrado a favor de reformar el sistema electoral y ahora prefieren el silencio.

La UCR, por su parte, acercó una propuesta para incorporar las llamadas “colectoras”, con la idea de facilitar acuerdos territoriales y sumar a los gobernadores a la estrategia de Milei. La alternativa, no obstante, enfrenta obstáculos técnicos y políticos: todavía resta compatibilizarla con el esquema de Boleta Única de Papel (BUP) y ordenar las tensiones internas que despierta.

Internas libertarias y dudas sobre el futuro inmediato

Las diferencias no se limitan a los socios externos. Dentro del propio oficialismo también asoman fisuras. Voces del entorno presidencial cuestionan a figuras clave como Patricia Bullrich, senadora libertaria que se mostró poco entusiasmada con la opción de las colectoras, y a la vicepresidenta Victoria Villarruel, a quien acusan de haber demorado el giro del proyecto de Super RIGI a comisiones en la Cámara alta.

Mientras tanto, La Libertad Avanza intentará este jueves activar el Senado para tratar el proyecto de Propiedad Privada y el pliego del camarista Víctor Pesino. Aunque la intención del Gobierno es mostrar capacidad de gestión y ordenar la agenda, en el Congreso no descartan que la sesión pueda naufragar por falta de acuerdos, lo que implicaría un nuevo revés para la estrategia oficial.

En este contexto, el Gobierno llega a la pausa invernal sin haber logrado el relanzamiento político que buscaba. Con reformas trabadas, aliados en duda y tensiones internas a la vista, el desafío de Milei será recomponer apoyos y rearmar su hoja de ruta legislativa para la segunda parte del año, en un clima económico y social que sigue exigiendo señales claras de estabilidad y previsibilidad.

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