El docente e investigador de la UTN Facultad Regional San Nicolás fue designado Presidente de una sociedad que nació con el propósito de aplicar la ingeniería y el desarrollo tecnológico en el campo del cuidado de la salud. “Argentina, México y Brasil lideran la generación de aportes científicos y tecnológicos a esta temática. Aquí tenemos profesionales médicos muy talentosos que, en conjunto con desarrolladores tecnológicos, permite la generación de herramientas y dispositivos de vanguardia”, cuenta el ingeniero Sergio Ponce.

De la redacción de EL NORTE
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La IEEE (Institute of Electrical and Electronics Engineers) es una sociedad científica de enorme prestigio internacional, que tiene bases en diferentes países. En la Argentina tiene una sección denominada Sociedad de Ingenieros en Medicina y Biología, que se conformó para considerar problemas en biología y medicina que podrían ser solucionados mediante el uso de principios y dispositivos de ingeniería electrónica.
El ingeniero Sergio Ponce, docente e investigador de la UTN Facultad Regional San Nicolás, fue designado Presidente de la Sociedad de Ingenieros en Medicina y Biología de Argentina (EMBS, por sus siglas en inglés). “Esta sociedad nació con el propósito de aplicar la ingeniería y tecnología en el cuidado de la salud. Pero a partir de los avances en el campo de la genética y la bioinformática hoy tiene un campo de acción más amplio”, explica Sergio Ponce.
En diálogo con periodistas del programa «Pila & Media» (Radio U), Ponce destaca el lugar que este país ocupa en Latinoamerica en el campo de la ingeniería aplicada a la salud. “Argentina, México y Brasil lideran la generación de aportes científicos y tecnológicos aplicados al estudio de esta temática. A lo largo del país existen grupos de investigación muy importantes, que se van nucleando en sociedades como ésta cuya misión es apoyar la generación de conocimiento. Y que, paralelamente, también va imponiendo estándares de innovación en el área de la bioingeniería”, cuenta.
Ponce explicó que entre los proyectos que buscan desarrollar se encuentra la tecnología vestible (wearable, en inglés), que comprende innovaciones tales como las computadoras o los dispositivos que una persona puede llevar puestos. Ejemplo, los actuales relojes que permiten medir distintas variables biológicas del organismo humano. “Son herramientas disponibles que, junto a otras que se pueden tener en el hogar, configuran el home care que básicamente son dispositivos de cuidados de la salud en una casa. La OMS prevé que hay enfermedades crónicas se puedan tratar en casa, obviamente con monitoreo de profesionales”.
Exoesqueletos
También el campo de exoesqueletos es otra de las áreas a desarrollar. Se trata de una estructura que puede ser usada sobre el cuerpo humano a manera de prenda de vestir. Sirve como apoyo y se usa para asistir los movimientos y/o aumentar las capacidades del cuerpo humano. “Un exoesqueleto permite dotar de una capacidad robótica a un miembro superior o inferior del ser humano, algo que antes era considerado ciencia ficción y hoy es una herramienta que hasta la utilizan soldados en una guerra, por citar un ejemplo. Pero, en concreto, todo lo que tiene que ver con tecnologías aplicadas al cuidado de la salud han adquirido un grado de avance muy significativo. En San Nicolás actualmente estamos trabajando mucho con sensores vestibles. Y tenemos un proyecto con un instituto de neurociencia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires vinculado a dispositivos aplicados a pacientes con párkinson. Lo importante es que en la Argentina hay profesionales médicos muy talentosos que en trabajo en conjunto con desarrolladores tecnológicos permiten la generación de herramientas y dispositivos de vanguardia”, celebró Ponce.

