Al menos tres asaltantes ingresaron armados a un salón de eventos de Mar del Plata mientras el personal preparaba una fiesta. Redujeron a los empleados, fueron directamente a la caja de seguridad y escaparon en motocicletas con un millonario botín.

Un grupo de delincuentes protagonizó un audaz golpe comando en un salón de fiestas de Mar del Plata, donde robó entre cinco y siete millones de pesos en efectivo tras sorprender a los empleados mientras preparaban un evento. Los investigadores sospechan que la banda actuó con información previa y planificó el asalto al detalle.
El hecho ocurrió este miércoles, cerca de las 19, en Jano’s Los Naranjos, ubicado en el kilómetro 3,3 de la Ruta 88. Según la investigación, al menos tres asaltantes llegaron al lugar en dos motocicletas de baja cilindrada, vestidos con uniformes de una empresa de recolección de residuos, una estrategia que les permitió acercarse sin despertar sospechas.
Los delincuentes, armados y con los rostros cubiertos, aprovecharon que la puerta principal permanecía abierta mientras el personal ultimaba los preparativos para una fiesta. Una vez dentro, redujeron a la encargada del salón y encerraron a seis empleados en una oficina interna.
Fueron directamente por el dinero
El accionar de la banda llamó la atención de los investigadores porque los asaltantes no revisaron oficinas ni buscaron pertenencias personales de las víctimas. Tampoco se llevaron teléfonos celulares, billeteras, computadoras u otros objetos de valor.
Su único objetivo fue el dinero en efectivo guardado en la caja de seguridad, de donde sustrajeron una suma estimada entre cinco y siete millones de pesos. Tras concretar el robo, escaparon en las mismas motocicletas en las que habían llegado.
Los investigadores creen que un cuarto integrante permaneció en el exterior del predio, cumpliendo funciones de apoyo y vigilancia para facilitar la fuga.
Investigan un dato previo
La causa quedó a cargo del fiscal Fernando Berlingeri y del personal de la comisaría 11ª, que analiza las imágenes de las cámaras de seguridad del salón, de comercios cercanos y del Centro de Monitoreo municipal para reconstruir los movimientos de los sospechosos antes y después del asalto.
La principal hipótesis sostiene que los delincuentes contaban con información previa sobre el funcionamiento del establecimiento y la existencia del dinero en efectivo. El uso de uniformes para pasar inadvertidos, el conocimiento del lugar y la rapidez con la que ejecutaron el golpe fortalecen la sospecha de que se trató de un robo cuidadosamente planificado.
Hasta el momento, los autores del hecho permanecen prófugos.

