Por qué el 7 de julio se celebra el Día del Cacao y del Chocolate

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Cada 7 de julio se celebra en todo el mundo el Día del Cacao y del Chocolate, una fecha que rinde homenaje a uno de los alimentos más valorados por su sabor, su historia y sus beneficios para la salud. La conmemoración fue instaurada en 2010 por la Organización Internacional de Productores de Cacao y la Academia Francesa de los Maestros Chocolateros y Confiteros, con el objetivo de destacar la importancia cultural, económica y nutricional de este fruto.
El cacao es el fruto del árbol Theobroma cacao, expresión que en griego significa “alimento de los dioses”. Originario de regiones tropicales de América, su cultivo se remonta a más de 5.000 años. Hallazgos arqueológicos en la Amazonia ecuatoriana revelan que culturas como la maya-chinchipe-marañón ya lo utilizaban, no solo como alimento sino también como parte de rituales y prácticas comerciales entre pueblos de la región.
Con la conquista y colonización de América, los europeos conocieron el cacao y, poco a poco, lo incorporaron a su dieta. En el siglo XVI, el chocolate –es decir, el cacao procesado y mezclado con manteca de cacao, azúcar y, en muchos casos, leche u otros saborizantes– comenzó a popularizarse en España y luego en otras cortes europeas, donde se lo consideraba un artículo de lujo reservado para la realeza y las clases acomodadas.
Del fruto al chocolate: cómo se procesa el cacao
El fruto del cacao tiene forma de baya alargada y puede pesar alrededor de 450 gramos cuando está maduro. En su interior guarda entre 30 y 40 semillas de color marrón rojizo, de sabor amargo y astringente, recubiertas por una pulpa blanca, dulce y comestible. Generalmente se obtienen dos cosechas al año, asociadas a los períodos de lluvias y de estación seca.
- Cosecha: cuando las mazorcas alcanzan su madurez, se cortan del árbol. Cada ciclo de cosecha puede extenderse entre cinco y seis meses.
- Fermentación: las semillas se extraen y se colocan sobre hojas de plátano u otras superficies. Este proceso, que dura de cinco a siete días, reduce el amargor y modifica el color y el aroma del grano.
- Secado: los granos se deshidratan al sol o con calor artificial durante 7 a 10 días, lo que concentra su sabor y oscurece su tonalidad.
- Tostado y descascarillado: en la etapa industrial se tuestan los granos para realzar su aroma y luego se retira la cáscara.
- Desgrasado y molienda: el cacao se prensa para separar la manteca de cacao y obtener la pasta a partir de la cual se elabora el chocolate y otros derivados.
Un “superalimento” con múltiples beneficios
El cacao desgrasado tiene una composición rica en fibra (alrededor del 35%), proteínas, hidratos de carbono y minerales. Por su alta concentración de flavonoides, se lo considera un alimento con fuerte poder antioxidante, capaz de ayudar a combatir el estrés oxidativo del organismo.
Entre sus beneficios más destacados, diversos estudios señalan que el consumo moderado de cacao de buena calidad puede contribuir a disminuir el colesterol, la tensión arterial y el estrés, además de favorecer la regulación de procesos metabólicos de las células y la renovación de tejidos. También se lo vincula con una mejora del rendimiento intelectual y cognitivo.
La teobromina, uno de los compuestos presentes en el cacao, tiene un efecto estimulante suave y participa, junto con otros nutrientes, en la producción de serotonina, asociada a la sensación de bienestar.
En la medicina tradicional de distintas regiones de América, las semillas, hojas y el aceite de cacao se utilizan para tratar dolencias como asma, diarrea, cólicos, tos, heridas y afecciones de la piel. En el Día Mundial del Cacao y del Chocolate, la fecha invita a redescubrir este fruto ancestral y, al mismo tiempo, promover un consumo responsable, privilegiando opciones con mayor porcentaje de cacao y menos azúcar agregado.

