Los argentinos pintaron de celeste y blanco la ciudad durante una semana y la previa del partido ante Cabo Verde fue multitudinaria, como se esperaba y como ninguna otra lo había sido en esta copa del mundo. En la cancha, el equipo volvió a dar un paso atrás y clasificó con Messi y los centrales como figuras. Se vienen cambios.

Ezequiel Guisone
Desde Miami – enviado especial
Explotó Miami con la presentación de Argentina y se dio todo lo que se preveía. Miles de fanáticos copando cada lugar turístico, cada parque, cada calle icónica especialmente de Miami Beach, el lugar elegido históricamente por la mayoría de los nuestros a la hora de visitar esta ciudad que te ofrece de todo.
El estadio, con capacidad para poco más de 60 mil espectadores, se vistió de celeste y blanco y fueron miles los hinchas que no pudieron acceder a una entrada, cuyos precios no bajaron a menos de 1500 dólares cada una a minutos del arranque del partido ante Cabo Verde. El que se la aseguró con unos días de anticipación para poder hacer la previa con mayor tranquilidad, la pagó entre 2000 y 3000. El resto lo tuvo que seguir por alguna de las cientos de pantallas gigantes que están distribuidas por la ciudad.
En la cancha, la historia fue distinta. Más allá de que Cabo Verde demostró por qué llegó a esta instancia sin perder ningún partido, lo cierto es que el nivel de la Selección estuvo muy por debajo de lo esperado. Incluso retrocediendo respecto a las últimas presentaciones. Después del positivo debut ante Algeria -donde la rompió Messi pero el mediocampo también mostró un buen funcionamiento- el equipo no paró de retroceder. Y la flojísima actuación del tridente De Paul – Mac Allister – Fernández, probablemente lo mejor que tuvo Argentina en la consagración en Qatar, parece marcar un punto de quiebre.
Así como ocurrió en el Mundial pasado, cuando Arabia rompió con todo lo bueno que venía mostrando el equipo hasta ese momento -con un largo invicto y actuaciones convincentes- éste partido ante Cabo Verde puede disparar la misma acción. Una necesaria renovación en el once titular.
Claro que las caras nuevas, que en 2022 eran Enzo, Alexis y Julián Álvarez, ahora serían nombres como los de Nico Paz, Giuliano Simeone o el Flaco López, que ayer ni siquiera entraron. Estará en Lionel Scaloni, que ha dado claras muestras de reacción ante este tipo de eventualidades, buscar un cambio de aire entre los nombres de siempre como Paredes, Lo Celso, Nico González o Palacios, los habituales primeros cambios. Que algunos de los “nuevos” mencionados en primer término tengan la posibilidad ante Egipto el martes, sería un verdadero volantazo.
Las primeras apariciones importantes de Dibu Martínez, más el enorme partido de Lisandro Martínez y Cuti Romero dan tranquilidad. Lo de los laterales preocupa, y mucho. Lo mismo que el centrodelantero, con Lautaro y Julián alternando pobres rendimientos.
Mientras tanto, Messi sigue empujando al equipo y solo por su extraordinaria actualidad se explican los resultados conseguidos hasta el momento. Con la seguidilla de partidos que se viene, no se le puede pedir al capitán que siga sosteniendo sobre sus hombros a un equipo que no responde. Es tiempo de cambios. Y es lo que va a suceder el martes en Atlanta frente a los egipcios.

