Un testigo condenado por mentir en el juicio contra Walter Bento

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Un hombre fue condenado a dos años de prisión por haber modificado su declaración en el juicio contra el ex juez federal de Mendoza Walter Bento, proceso que terminó con una de las sentencias más resonantes de los últimos años en el fuero federal. La decisión fue adoptada por el Tribunal Oral Federal N.° 2 de Mendoza, que consideró acreditado el delito de falso testimonio.
El condenado es Diego Barrera, quien había declarado inicialmente como testigo en la etapa de instrucción de la causa que investigó a Bento por liderar una asociación ilícita dedicada a favorecer a detenidos e imputados a cambio de sobornos y distintos beneficios patrimoniales. Según la acusación fiscal, Barrera cambió de manera sustancial su versión de los hechos cuando debió ratificar su testimonio en el debate oral.
El fiscal Federico Baquioni impulsó la acusación por falso testimonio, al advertir que existían contradicciones graves entre lo que Barrera dijo en la investigación preliminar y lo que luego sostuvo frente al tribunal. Los fiscales generales Dante Vega y Gloria María André ya habían detectado esas diferencias, lo que motivó la apertura de una causa específica por su conducta.
Contradicciones en la declaración del testigo
En su primera exposición, Barrera brindó detalles sobre el mecanismo a través del cual, presuntamente, se negociaban libertades, beneficios procesales y arrestos domiciliarios para acusados en causas federales. Mencionó, además, a abogados y a miembros de fuerzas de seguridad como partícipes de la estructura delictiva que se le adjudicó a Bento.
Sin embargo, en 2023 el testigo se desdijo y aseguró que había sido víctima de presuntas presiones por parte de integrantes del Ministerio Público Fiscal, de abogados que lo asesoraron y de dirigentes políticos. Llegó a afirmar que su testimonio anterior había sido “armado” y que, en realidad, ni siquiera conocía personalmente a Bento.
Para el tribunal, esas marchas y contramarchas no fueron producto de una confusión sino de una maniobra deliberada para alterar la verdad en un proceso en curso. Por eso, aceptó el planteo del fiscal Baquioni y declaró a Barrera culpable de falso testimonio, delito que afecta de manera directa el corazón del sistema de administración de justicia.
Quién es Diego Barrera y su vínculo con el caso Aliaga
Barrera no solo apareció en el expediente como testigo: también tiene una condena a prisión perpetua. Junto con su esposa y los dos hijos de esta mujer, fue considerado responsable del secuestro y homicidio del despachante de aduanas Diego Aliaga, un caso de alto impacto en Mendoza que, justamente, derivó en la investigación penal sobre el accionar de Bento y su entorno.
El crimen de Aliaga funcionó como punta de lanza para desentrañar un entramado de coimas y favores judiciales. A partir de esa causa, la justicia federal avanzó sobre el entonces juez del Juzgado Federal N.° 1 de Mendoza, a quien se acusó de integrar y liderar una asociación ilícita que habría funcionado por años dentro del sistema judicial.
La caída del ex juez Bento y la asociación ilícita
De acuerdo con la investigación, desde al menos 2007 operó una estructura que ofrecía libertades, reducción de medidas coercitivas y resoluciones favorables a cambio de pagos en dólares, vehículos e inmuebles. Las maniobras se plasmaban en resoluciones que disponían faltas de mérito, sobreseimientos o cambios de carátula en causas penales, garantizando la impunidad de imputados a los que favorecía el grupo.
El 8 de noviembre de 2023, el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados decidió destituir a Bento por “mal desempeño en sus funciones”. Para entonces, el magistrado ya se encontraba detenido en la cárcel de Cacheuta con prisión preventiva, acusado de múltiples delitos federales vinculados a corrupción.
Una condena ejemplar para Bento y su familia
En el juicio oral, el ex juez fue condenado a 18 años de prisión por asociación ilícita, cohecho pasivo, enriquecimiento ilícito, lavado de activos y falsedad ideológica. El tribunal, integrado por las juezas Gretel Diamante, Eliana Rattá Rivas y María Carolina Pereyra, ordenó además el decomiso de la totalidad de sus bienes, con excepción de su vivienda en el barrio Los Palmares y un vehículo.
La sentencia también alcanzó a su esposa, Marta Boiza, condenada a seis años de prisión por lavado de activos, enriquecimiento ilícito y falsedad ideológica, además de una multa de 346 mil pesos. Su hijo mayor, Nahuel Bento, recibió una pena de cinco años de cárcel por delitos patrimoniales vinculados a la misma trama delictiva.
La nueva condena por falso testimonio a Diego Barrera se inscribe en ese contexto y refuerza el mensaje de los tribunales federales sobre la necesidad de proteger la veracidad de las declaraciones en causas sensibles de corrupción y criminalidad organizada, donde cada testimonio puede ser determinante para llegar a la verdad.

