Teherán se vuelca a la despedida del líder supremo asesinado

NewsITe
Irán comenzó este viernes un extenso operativo de funerales y homenajes al fallecido líder supremo, ayatolá Alí Jamenei, en un contexto de máxima tensión regional tras la guerra desatada con Israel y Estados Unidos a fines de febrero. Las ceremonias, que se extenderán durante varios días, combinan ritual religioso, despliegue de poder político y mensajes de confrontación hacia Occidente.
En la Gran Mosala de Teherán, fuerzas de seguridad trasladaron en alto el féretro de Jamenei, cubierto con la bandera iraní, ante la presencia de miles de fieles, dirigentes religiosos, altos funcionarios del régimen y delegaciones extranjeras invitadas por el gobierno. Junto al ataúd del exlíder también fueron exhibidos los féretros de integrantes de su familia asesinados al inicio del conflicto, entre ellos su nieta de apenas 14 meses, Zahra Mohammadi Golpayegani, símbolo del relato oficial iraní sobre el costo humano de la guerra.
La jornada dejó otra imagen de fuerte carga política: la reaparición pública, después de meses, de Ahmad Vahidi, jefe de la Guardia Revolucionaria. De acuerdo con imágenes difundidas por la agencia Fars y replicadas por medios internacionales, el poderoso general apoyó su mano sobre el ataúd y rezó frente a las cámaras. No se lo veía en actos oficiales desde antes del inicio de la ofensiva del 28 de febrero, lo que había alimentado especulaciones sobre su situación.
Analistas citados por la prensa internacional señalan que Vahidi juega un rol central en la definición de la postura dura de Teherán frente a cualquier negociación para un alto el fuego definitivo con Estados Unidos e Israel. Se lo ubica dentro del círculo más estrecho del nuevo líder supremo, el ayatolá Mojtaba Jamenei, hijo de Alí Jamenei, quien se mantiene fuera de la escena pública tras haber resultado presuntamente herido en los ataques israelíes que costaron la vida a su padre.
Operativo de seguridad y mensaje hacia Occidente
Las autoridades iraníes anticiparon un amplio esquema de seguridad durante las exequias. Está previsto el cierre de calles, restricciones al espacio aéreo y limitaciones a la actividad cotidiana en la capital y en otras ciudades adonde será trasladado el cuerpo, tanto en Irán como en el vecino Irak. El objetivo es garantizar el desarrollo de las ceremonias y, al mismo tiempo, exhibir capacidad de control interno en medio de la escalada militar con Israel.
En paralelo, la cúpula militar reforzó su retórica. El comandante en jefe del Ejército, Amir Hatami, afirmó que las Fuerzas Armadas “vengarán la sangre” del líder mártir de la República Islámica, en declaraciones recogidas por la agencia Tasnim. La frase se inscribe en una seguidilla de advertencias cruzadas entre Teherán y Jerusalén, luego de una serie de ataques selectivos que costaron la vida a altos mandos militares y funcionarios iraníes.
- Reaparición de Ahmad Vahidi, figura clave de la Guardia Revolucionaria.
- Funerales de varios días, con traslados del féretro por ciudades de Irán e Irak.
- Amplio operativo de seguridad y restricciones en Teherán.
- Promesa de “venganza” por parte de la cúpula militar iraní.
“Las Fuerzas Armadas de Irán van a vengar la sangre del líder mártir de la República Islámica”, advirtió el comandante Amir Hatami.
Con la muerte de Alí Jamenei y la asunción de Mojtaba como nuevo líder supremo, Irán ingresa en una etapa incierta, marcada por la continuidad del pulso con Occidente y por la incógnita sobre el rumbo que tomará el régimen en medio de la guerra y de las presiones internas por la situación económica y social. Los funerales masivos, además de despedir a la figura que condujo el país durante décadas, apuntan a reforzar la cohesión interna y enviar un mensaje de poder al resto del mundo.

