Los ADR argentinos cerraron junio con fuertes retrocesos

NewsITe
Los activos argentinos que cotizan en Wall Street atravesaron un junio negativo, con bajas que en algunos casos superaron el 15%, en un contexto de mayor cautela global y toma de ganancias sobre los papeles locales. De acuerdo con datos del mercado, los American Depositary Receipts (ADR) acumularon descensos de hasta 15,6% en el mes, principalmente en compañías vinculadas al sector energético.
La petrolera estatal YPF encabezó las pérdidas entre los ADR argentinos, mientras que también se destacaron las caídas de Telecom, con un retroceso de 12,9%, y de la siderúrgica Ternium, que cedió 11%. Estos movimientos reflejan un escenario externo más desafiante para los países emergentes y, en particular, para los sectores intensivos en energía y commodities.
A contramano de este desempeño negativo, el segmento bancario mostró algo más de resiliencia. Las acciones de BBVA registraron una suba mensual de 6,4%, seguidas por Banco Macro, que avanzó 2,4%, e IRSA, con un incremento de 0,4%. Estos papeles fueron los únicos que lograron cerrar junio con variaciones positivas entre los ADR argentinos, apoyados en mejores expectativas para el negocio financiero local.
Comportamiento del Merval y presión sobre los bonos
En la Bolsa porteña, el índice S&P Merval también acusó el impacto del clima financiero. En la rueda más reciente, el panel líder retrocedió 0,3% hasta las 3.168.607,380 unidades. Medido en dólares, el indicador cayó 0,4% y se ubicó en 2.034,13 puntos. Si se observa el desempeño mensual, el ajuste resulta más marcado: el Merval bajó 4,4% en moneda dura y 0,7% en pesos durante junio.
Dentro del panel líder local, los papeles vinculados a energía encabezaron las bajas de la jornada: Ternium resignó 2,2%, Edenor retrocedió 1,7% y Transener cayó 1,3%. Estas variaciones se enmarcan en un contexto internacional menos favorable para el sector, con inversores más cautelosos frente al riesgo regulatorio y a la volatilidad de los precios.
Los bonos en dólares también mostraron debilidad y cerraron con descensos generalizados en Wall Street, liderados por el título GD38. Pese a ello, la deuda soberana en moneda extranjera mantuvo un desempeño considerado sólido por analistas del mercado, con el riesgo país ubicándose por debajo de los 450 puntos básicos, un nivel que, si bien sigue siendo elevado, marca cierta estabilidad relativa respecto de meses anteriores.
Intervención oficial, rollover y estrategias de inversión
El Tesoro Nacional enfrentó en junio los mayores vencimientos de deuda en pesos del año y logró un rollover del 81%, es decir, refinanciar la mayor parte de los compromisos. La licitación permitió también recomponer algo de la liquidez del sistema financiero, afectada por las recientes absorciones monetarias del Banco Central (BCRA) en su intento por contener la inflación y las presiones cambiarias.
En paralelo, el BCRA intensificó su intervención sobre la curva dólar linked con el objetivo de moderar las expectativas de devaluación y estabilizar los tipos de cambio financieros. Este accionar se dio en un escenario de mayor tensión monetaria y de tasas de interés de corto plazo más elevadas, factores que condicionan las decisiones de inversión de los grandes jugadores del mercado.
El comité de inversiones de la firma Criteria destacó que, para las carteras en dólares, mantiene una preferencia por la curva de bonos bajo ley local, priorizando el AL30 y complementando posiciones con el AE38. En el segmento en pesos, la estrategia se inclina hacia tramos cortos y la utilización de instrumentos sintéticos vía D30S6 con cobertura en futuros. Para perfiles más agresivos, la recomendación se orienta a la parte larga de la curva ajustada por CER-TAMAR, buscando protección frente a la inflación.
En síntesis, junio dejó un saldo mixto para los activos argentinos: fuerte castigo para los ADR y la renta variable, cierta estabilidad en la deuda en dólares y un riesgo país que, aunque elevado, logra mantenerse por debajo de los 450 puntos básicos.
Con un escenario global volátil y desafíos internos todavía significativos, el desempeño de julio dependerá en buena medida de la evolución de las variables macroeconómicas locales, de la dinámica de la inflación y del rumbo que marque la política monetaria y cambiaria en las próximas semanas.

