La izquierda interpreta la renuncia de Adorni como un intento de frenar causas judiciales

NewsITe
La diputada nacional del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), Myriam Bregman, calificó como “inevitable” la renuncia de Manuel Adorni como jefe de Gabinete y sostuvo que la decisión del Gobierno responde a una estrategia política para contener el impacto de las investigaciones judiciales que lo involucran.
En declaraciones radiales, la referente de izquierda analizó el contexto en el que se produjo la salida del exfuncionario y planteó que su figura se había convertido en un problema político para la Casa Rosada. Según Bregman, desde el estallido del caso que lo puso en el centro de la escena, el oficialismo comenzó a evidenciar una pérdida sostenida de apoyo social y de autoridad política.
“Desde que ocurrió el hecho con Adorni, el Gobierno empezó a perder un capital político enorme”, señaló la legisladora al repasar los últimos meses de gestión. En ese sentido, recordó que el oficialismo ya venía golpeado por otros episodios, como el conocido caso Libra, pero remarcó que el estilo confrontativo del ahora exjefe de Gabinete profundizó el desgaste.
Bregman describió a Adorni como una figura que condensaba la “arrogancia” gubernamental y criticó especialmente expresiones que, a su entender, denigraban a personas con discapacidad y descalificaban a opositores y disidentes. “Siempre supe que su final estaba escrito porque esa arrogancia no se condice con la realidad”, apuntó, al trazar un balance del rol que tuvo en la comunicación y en la estrategia política del Ejecutivo.
Críticas al momento elegido y alerta sobre el modelo de Gobierno
La diputada también cuestionó la permanencia de Adorni en el cargo pese a las crecientes controversias. Sostuvo que el oficialismo lo mantuvo en un lugar clave para “buscar impunidad”, atribuyéndole capacidad de influir sobre la Justicia y sobre el curso de las causas en las que se lo investiga, tanto de forma directa como indirecta.
En cuanto al momento elegido para formalizar la renuncia, Bregman consideró que la decisión fue cuidadosamente calculada. Recordó que había anticipado que el Gobierno esperaría “el día que más le conviniera” y subrayó que el anuncio se produjo un sábado en el que jugaba la Selección argentina, con la atención pública concentrada en el Mundial. Para la referente del FIT, ese timing buscó reducir el impacto mediático y social de la salida del funcionario.
La dirigente advirtió, además, sobre el riesgo de que toda la responsabilidad política se limite a la figura de Adorni. “Hay un peligro de que ahora quieran concentrar todo en él y que el resto del Gobierno continúe igual”, planteó, al remarcar que, a su juicio, el problema excede a nombres propios y está vinculado a un “modelo de país” que cuestiona en su conjunto.
“El problema no es solo Adorni, sino el modelo que representa”, concluyó Bregman, al insistir en que la crisis política abierta por su salida no se resolverá con un simple recambio de funcionarios.
Mientras el oficialismo intenta reordenar su esquema de poder tras la renuncia, la oposición de izquierda busca capitalizar el escenario para profundizar sus críticas al rumbo económico y político del Gobierno nacional, en un contexto de fuerte tensión social y de desconfianza hacia la dirigencia.

