El dólar avanzó por encima de la inflación y enciende alertas

NewsITe
El dólar oficial cerró junio con una suba cercana al 5% mensual, muy por encima de la inflación proyectada para el mismo período, que las consultoras ubican en torno al 2% o incluso por debajo. La escalada cambiaria se da en un contexto de menor intervención del Banco Central (BCRA), un panorama de exportaciones menos holgado para el segundo semestre y mayores necesidades de dólares por parte del sector privado y del propio Estado.
De acuerdo con los datos del mercado minorista, el tipo de cambio oficial trepó cerca de $50 en el mes, lo que implica un avance del 4,5%. El movimiento contrasta con los últimos meses de relativa calma cambiaria y reaviva el debate sobre cuál será el nuevo nivel de equilibrio del dólar en la segunda parte del año.
Entre los factores que explican la suba se destaca, en primer lugar, la dinámica de las exportaciones. En el primer cuatrimestre, el complejo agroindustrial liquidó unos US$16.804 millones, un 16,2% más que en igual lapso de 2025. Ese flujo permitió sostener la acumulación de reservas, pero los economistas advierten que el pico de la cosecha ya quedó atrás y que, a partir de julio, el ingreso de divisas del campo empezará a moderarse.
Menos dólares del agro y vencimientos de deuda presionan el tipo de cambio
El economista Fausto Spotorno sostuvo que es «razonable» esperar un aflojamiento en los números de exportaciones agroindustriales desde julio y alertó que incluso las ventas externas de petróleo pueden verse afectadas por la caída reciente en los precios internacionales. Esa menor oferta de divisas coincide, además, con un calendario de vencimientos de deuda exigente para el Tesoro.
El 9 de julio el Gobierno deberá enfrentar pagos por unos US$4.300 millones en concepto de Bonares y globales surgidos de la reestructuración de la deuda de 2020. Para el director de la consultora C&T, Camilo Tiscornia, se trata de un vencimiento «bastante grande» que podría generar especulaciones sobre la liquidez en el mercado y, en consecuencia, alimentar la demanda de cobertura cambiaria.
En paralelo, el Banco Central redujo de manera notoria el ritmo de compras en el mercado mayorista. Al cierre del viernes, la autoridad monetaria adquirió apenas US$50 millones, y en lo que va de junio suma compras por US$1.296 millones, muy por debajo de los US$2.596 millones que había acumulado en mayo. Según los analistas, el BCRA ya cumplió su meta de acumulación de reservas con el FMI —más de US$11.000 millones— y ahora opta por una intervención más moderada para no seguir inyectando pesos que puedan traducirse en presión inflacionaria.
Carry trade en retroceso y dudas sobre la rentabilidad en pesos
El avance del dólar también impactó en una de las estrategias financieras más utilizadas en los últimos meses: el llamado carry trade. Esta operatoria consiste en vender dólares, posicionarse en instrumentos en pesos con tasas elevadas y luego recomprar la divisa, buscando una ganancia en moneda dura mientras el tipo de cambio se mantiene estable.
Sin embargo, la reciente apreciación del Contado con Liquidación (CCL) borró de un plumazo parte de esas ganancias. Un informe de GMA Capital Research señaló que, con datos al 25 de junio, hacer tasa en pesos dejó un resultado negativo de 2,5% medido en dólares, la primera pérdida mensual desde septiembre de 2025, cuando el retroceso había sido de 8,3%.
La corrección de las cotizaciones financieras deja en evidencia que el mercado empieza a recalibrar expectativas sobre el rumbo del dólar. El segmento mayorista se ubica todavía por debajo del denominado techo cambiario —alrededor de un 18% menos—, pero ya roza los $1.480. El MEP se negocia cerca de $1.502,5 y el CCL en torno a $1.541,6, mientras que el minorista ronda los $1.495.
Impacto acotado sobre los precios, pero crece la tensión a futuro
Pese al salto del tipo de cambio, los economistas coinciden en que, por ahora, el efecto sobre la inflación será limitado. Tras el 2,6% de abril y el 2,1% de mayo, las consultoras proyectan que el índice de precios de junio se ubicará en torno al 2% o incluso levemente por debajo. Para Tiscornia, «los precios están muy tranquilos» y el aumento del dólar no debería alterar de inmediato la tendencia bajista.
En la misma línea, el especialista en comercio internacional Marcelo Elizondo consideró que el movimiento reciente del tipo de cambio no implicará una presión inflacionaria significativa. «Lo que pasó fue exactamente al revés: la inflación presionó al dólar», interpretó, aludiendo al retraso que mostraba la divisa frente al avance de los precios internos.
Hacia adelante, el desafío para el equipo económico será administrar una «sintonía fina» entre varios objetivos: sostener tasas de interés que favorezcan la recuperación del crédito y la actividad, mantener un tipo de cambio relativamente estable y, al mismo tiempo, seguir recomponiendo reservas internacionales en un contexto externo menos favorable y con menores ingresos estacionales de dólares del agro.
«Sin el mismo viento de cola global, con menores ingresos estacionales de divisas por parte del agro y con una demanda de cobertura que vuelve a ganar protagonismo, la tensión sobre los dólares empieza, lentamente, a hacerse visible», advirtió GMA Capital. En ese marco, el comportamiento del dólar en los próximos meses será una de las variables centrales para evaluar la estabilidad financiera y el rumbo de la economía argentina en la segunda mitad del año.

