Lluvias extremas en el sur de Brasil: qué revela un estudio clave

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Un nuevo trabajo científico realizado en el estado de Paraná aporta evidencia contundente sobre el carácter excepcional de las lluvias extremas registradas en el sur de Brasil durante el siglo XX. A partir del análisis de sedimentos preservados en una caverna, un equipo de geólogos reconstruyó la frecuencia de estos eventos a lo largo de los últimos 7.500 años y concluyó que las precipitaciones recientes se encuentran entre las más intensas y reiteradas de ese extenso período.
El estudio, divulgado por la Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de São Paulo (FAPESP) y publicado en la revista Communications Earth & Environment, se basa en el examen de estalagmitas de la caverna do Malfazido. Estos depósitos minerales funcionaron como un verdadero “archivo natural”: cada inundación dejó finas capas de sedimentos que luego quedaron selladas por el crecimiento continuo de la roca.
Los investigadores identificaron 921 capas de sedimentos asociadas a episodios de crecidas, lo que permitió elaborar un registro climático continuo y de alta resolución. „Hasta ahora, nuestro conocimiento estaba limitado a los registros instrumentales de apenas el último siglo. Este archivo subterráneo nos permite mirar miles de años hacia atrás y entender cómo se comportaron las lluvias extremas en la región“, explicó el geólogo Julio Cauhy, autor principal del trabajo.
El rol de la Antártida y de El Niño en las lluvias extremas
Uno de los resultados centrales de la investigación es la relación entre las precipitaciones intensas en el sur de Brasil y las variaciones de temperatura en la Antártida Occidental. De acuerdo con el estudio, los períodos con veranos más fríos en esa región polar tendieron a coincidir con una mayor frecuencia de lluvias extremas en el sur del país vecino.
Este vínculo se explica por cambios en el gradiente térmico entre las zonas polares y las latitudes medias, que pueden modificar la circulación atmosférica en todo el hemisferio sur. Cuando ese contraste de temperaturas se altera, se favorece la formación de frentes fríos persistentes y el transporte de humedad desde la Amazonía hacia el sur del continente sudamericano, generando episodios de lluvia intensa.
El trabajo también confirma una relación significativa entre los eventos de precipitaciones extremas y la ocurrencia de episodios moderados o fuertes de El Niño, el fenómeno climático asociado al calentamiento anómalo del océano Pacífico ecuatorial. Esta conexión se vuelve especialmente clara en los registros correspondientes al último milenio.
El siglo XX, entre los más lluviosos de los últimos milenios
De acuerdo con los datos obtenidos en la caverna do Malfazido, el período comprendido entre hace 3.000 y 2.000 años se caracterizó por una baja frecuencia de lluvias extremas en el sur de Brasil. En cambio, los intervalos entre 7.500 y 4.000 años atrás, así como el último milenio, muestran una recurrencia mucho mayor de este tipo de fenómenos, con un marcado refuerzo durante el siglo XX.
- 921 capas de sedimentos identificadas como huella de inundaciones antiguas.
- Períodos de mayor recurrencia: entre 7.500 y 4.000 años atrás y el último milenio.
- Siglo XX: entre las etapas con más episodios de lluvias extremas del registro.
- Asociación con enfriamientos estivales en la Antártida Occidental y con El Niño moderado o fuerte.
Los autores advierten, además, que el calentamiento global impulsado por las actividades humanas puede estar intensificando en las últimas décadas la frecuencia y severidad de las lluvias extremas en la región. En un contexto en el que la Organización Meteorológica Mundial anticipa una alta probabilidad de un nuevo evento de El Niño de intensidad moderada a fuerte en los próximos meses, los resultados del estudio refuerzan la urgencia de planificar estrategias de mitigación y adaptación frente al cambio climático.
Los científicos subrayan que las sociedades más vulnerables, asentadas en áreas inundables o con infraestructura precaria, son las que sufren con mayor dureza las consecuencias de estos eventos extremos.
Para los especialistas, comprender cómo se comportaron las lluvias intensas en el pasado remoto es clave para mejorar los modelos climáticos y anticipar riesgos futuros. La evidencia aportada por las estalagmitas del sur de Brasil no solo ayuda a explicar los desastres recientes, sino que también ofrece una señal de alerta para toda la región, incluida la Argentina, que comparte patrones climáticos vinculados a El Niño y a la evolución de la Antártida.

