El Gobierno frena la interpelación a Adorni y tensa con el PRO

El oficialismo gana tiempo en el Congreso en medio del caso Adorni

Sesión caída en el Congreso por el caso Adorni

NewsITe

El Gobierno nacional consiguió, al menos por ahora, despejar del recinto legislativo el debate más incómodo de la semana: la interpelación al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito. La sesión en la que la oposición buscaba avanzar con el pedido finalmente se cayó por falta de quórum, aunque el costo político para la Casa Rosada fue ceder nuevamente el control de la agenda parlamentaria.

En los pasillos oficiales reconocen que la postergación “sirvió para ganar tiempo”, pero también admiten preocupación por el desgaste que genera mantener el foco puesto en la situación de Adorni. Desde la mesa política libertaria ironizaron sobre el desenlace: “Somos republicanos, nos debemos al pueblo y a las instituciones, pero no se pudo y no se pudo”, deslizaron ante este medio, celebrando que el debate no prosperara en esta instancia.

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La mirada del oficialismo es que Unión por la Patria no tenía garantizada la mayoría necesaria para avanzar con la interpelación, y que eso terminó de desactivar la sesión. En línea con esa lectura se expresó la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, quien justificó que su espacio no facilitara el debate al considerar que el peronismo pretendía “dos horas hablando de corrupción” para “socavar al Gobierno”.

En el Congreso, los libertarios bajaron al recinto pero evitaron ocupar sus bancas, una señal política destinada a impedir el quórum. El peronismo actuó de manera similar y luego acusó al oficialismo de modificar sobre la marcha las condiciones que se habían discutido previamente en la Labor Parlamentaria, lo que profundizó el clima de tensión entre bloques.

Tensiones con el PRO y el trasfondo político de la maniobra

El titular de la bancada del PRO, Martín Goerling Lara, volvió a presentar un proyecto para tratar sobre tablas la interpelación a Adorni y calificó de “tomada de pelo” la caída de la sesión. Desde ese espacio denunciaron un acuerdo tácito entre sectores del oficialismo y parte de la oposición para evitar que el jefe de Gabinete se someta al interrogatorio.

En Balcarce 50, en cambio, afirman que contaban con los votos para avanzar con la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, pero optaron por no exponerse a una sesión en la que los aliados debían reunir dos tercios de los presentes para habilitar el tratamiento de la interpelación. Esa evaluación derivó en una decisión política: preservar a Adorni aun a costa de resignar la oportunidad de mostrar fortaleza en el recinto.

La jugada del PRO encendió alarmas dentro del Ejecutivo, que ve detrás de esta postura la influencia directa del expresidente Mauricio Macri. Cerca del Presidente interpretan la presión para insistir con la interpelación como una respuesta al discurso en la Fundación Faro, donde Javier Milei responsabilizó a Macri por haber “defaulteado la deuda en pesos”, a la que el macrismo presentó como un simple “reperfilamiento”.

Lejos de cerrarse, el frente legislativo seguirá abierto: la Comisión de Asuntos Constitucionales fue citada para el próximo miércoles con el objetivo de discutir la interpelación al ministro coordinador y, de conseguir acuerdos, convocar a una nueva sesión para el 8 de julio. En ese escenario, el Gobierno deberá equilibrar su agenda de gestión con la necesidad de blindar políticamente a Adorni frente a una oposición que buscará capitalizar cada tropiezo en el Congreso.

“Ellos querían venir a generar un socavamiento del Gobierno”, sostuvo Patricia Bullrich al justificar la decisión de no habilitar el debate por la interpelación.

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