Venezolanos en Argentina, en vilo por el sismo en su país

NewsITe
La fuerte serie de terremotos que sacudió a Venezuela provocó horas de angustia e incertidumbre entre los miles de venezolanos que residen en la Argentina, en particular en la Ciudad de Buenos Aires. Sin comunicación con sus familias y con escasa información oficial, muchos atravesaron una verdadera odisea para intentar saber qué había pasado en sus lugares de origen.
Desde temprano, decenas de personas se acercaron al Centro Venezolano Argentino, ubicado en el barrio porteño de Palermo, en busca de datos concretos sobre la magnitud de los daños y el estado de sus seres queridos en Caracas, La Guaira y otras zonas afectadas. El lugar se transformó en un punto de encuentro, contención y organización comunitaria.
La principal dificultad radica en el apagón casi total de los servicios de telefonía celular, internet y suministro eléctrico en amplias regiones del país caribeño. Esa caída de infraestructura dejó a miles de familias partidas entre dos territorios sin la posibilidad de una llamada, un mensaje o una videollamada que les confirmara que todos están a salvo.
En paralelo, muchos migrantes expresaron su malestar por la falta de reportes oficiales claros y frecuentes por parte de las autoridades venezolanas. Señalan que, en un contexto de emergencia, la ausencia de información confiable agrava la sensación de desamparo y multiplica los rumores que circulan por redes sociales y servicios de mensajería.
Contención, redes solidarias y reclamo de información
En el Centro Venezolano Argentino, organizaciones de la diáspora comenzaron a articular redes solidarias para recopilar datos, compartir los pocos reportes verificados que llegan desde Venezuela y orientar a quienes necesitan asistencia psicológica o asesoramiento para eventuales trámites consulares.
- Se habilitaron listados para registrar a familiares en distintas ciudades venezolanas.
- Voluntarios ayudan a contrastar versiones que circulan en redes con información procedente de medios y agencias internacionales.
- Se recomienda evitar la difusión de cadenas sin fuente y priorizar los canales oficiales y periodísticos.
Especialistas consultados señalan que esta situación vuelve a exponer la vulnerabilidad de las comunidades migrantes frente a catástrofes que se desarrollan en sus países de origen. La distancia geográfica, sumada al colapso de las comunicaciones, potencia el impacto emocional y la sensación de quedar “en el aire” sin respuestas.
“Lo más desesperante es no saber nada. Uno está lejos, quiere ayudar, pero apenas puede esperar que vuelva la luz o la señal para recibir un mensaje”, relata una joven venezolana que hace tres años vive en Buenos Aires.
Mientras se aguardan informes más precisos sobre los daños materiales y eventuales víctimas, la comunidad venezolana en Argentina insiste en su reclamo por información transparente y constante. También refuerza sus lazos de apoyo mutuo, en un intento de amortiguar el golpe emocional de ver a su país atravesar, una vez más, una crisis profunda, ahora agravada por la furia de la naturaleza.

