Diputados debate el Súper RIGI y acuerdos con acreedores

El oficialismo avanza en Diputados con su propio temario

Sesion de la Cámara de Diputados por el Súper RIGI

NewsITe

La Cámara de Diputados se prepara para una sesión especial este miércoles al mediodía, convocada por el oficialismo con una agenda propia en la que se destaca la creación del denominado Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, conocido como Súper RIGI. La iniciativa, presentada como una herramienta para atraer capitales de gran magnitud hacia sectores de frontera tecnológica, llega al recinto luego de obtener amplio respaldo en comisión.

El debate se producirá un día después del fracaso de la sesión impulsada por la oposición, que buscaba interpelar y presentar una moción de censura contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Con la correlación de fuerzas inclinada a su favor, el oficialismo buscará ahora avanzar con un paquete económico y de acuerdos internacionales que considera clave para su hoja de ruta.

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El proyecto de Súper RIGI apunta a captar mega inversiones en actividades que hoy no tienen desarrollo en el país o que se encuentran en fase experimental. A cambio de un compromiso de desembolsos mínimos de 1.000 millones de dólares por proyecto —muy por encima de los 200 millones exigidos en el RIGI original—, se propone un menú de beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios de largo plazo.

En un plenario conjunto de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Industria y Ciencia y Tecnología, la propuesta cosechó 61 firmas, entre ellas las de bloques aliados como el PRO, la UCR e Innovación Federal. Ese respaldo político le dio impulso al oficialismo para llevar el texto al recinto, donde se espera un intenso cruce con sectores de la oposición que cuestionan la magnitud de las exenciones tributarias.

Claves del Súper RIGI y diferencias con el esquema original

El régimen ofrece estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria por 30 años para los proyectos que se adhieran, un horizonte inusual en la legislación argentina. A diferencia del RIGI anterior, que tenía una vigencia de dos años más uno de prórroga, el Súper RIGI podrá regir por cinco años con la posibilidad de extenderse un año más.

  • Alcance más acotado: se excluyen proyectos vinculados a recursos naturales, infraestructura y ampliaciones de emprendimientos ya existentes, lo que lo vuelve más restrictivo en cuanto a los sectores alcanzados.
  • Incentivos fiscales: se plantea una reducción del Impuesto a las Ganancias al 15%, amortización acelerada del 60% de las inversiones en el primer año (y 20% en los dos siguientes), certificados de crédito fiscal para cancelar IVA y contribuciones patronales con una alícuota única del 10%.
  • Tratamiento de pérdidas y dividendos: los quebrantos podrán deducirse sin límite temporal, mientras que los dividendos pagarán inicialmente una alícuota del 7%, que se reducirá al 3,5% después de cuatro años de permanencia en el régimen.
  • Beneficios aduaneros y cambiarios: se prevé exención de derechos de importación, eliminación de retenciones a las exportaciones, supresión de cupos para operar y una disponibilidad progresiva de las divisas generadas por exportaciones, hasta llegar al 100% a partir del tercer año.

Para el Gobierno, este esquema es una señal de previsibilidad para grandes jugadores internacionales que requieren reglas estables a largo plazo. Sus críticos, en cambio, advierten sobre el impacto fiscal y la posibilidad de que se consolide un régimen de privilegios para un reducido grupo de empresas, sin garantías de derrame sobre la economía local.

Acuerdos con acreedores y convenios internacionales en el temario

Además del Súper RIGI, Diputados tratará un proyecto considerado clave por el Ministerio de Economía: la autorización parlamentaria para ejecutar un plan de pago a dos grupos de acreedores que aún mantienen títulos de la deuda en default desde 2001. Se trata de los acuerdos de conciliación con Bainbridge Ltd. y con el grupo de holdouts encabezado por Attestor Value Master Fund.

La iniciativa, que ya cuenta con media sanción del Senado, fue despachada la semana pasada en un plenario de comisiones con 42 firmas del oficialismo y sus socios legislativos. De aprobarse, el Estado nacional buscará cerrar otro capítulo del largo conflicto con los fondos buitre derivado del default de principios de siglo, con el objetivo de reducir la litigiosidad en tribunales internacionales.

El oficialismo apuesta a que la combinación de incentivos a grandes inversiones y el cierre de pasivos heredados mejore el clima financiero del país y genere señales positivas hacia los mercados.

El menú de la sesión se completa con una serie de acuerdos bilaterales: convenios para evitar la doble imposición y la evasión fiscal con Francia; un entendimiento con Italia para prevenir, desalentar y eliminar la pesca ilegal; y tratados sobre seguridad social con Suiza y la República de San Marino. Con este paquete, el oficialismo busca mostrar capacidad de gestión legislativa y ordenar frentes abiertos en materia económica, tributaria y de relaciones exteriores.

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