El caso Adorni complica la agenda del oficialismo en Diputados

Adorni, en el centro de una semana clave en el Congreso

Manuel Adorni en el centro de la escena política en el Congreso

NewsITe

La continuidad de Manuel Adorni como jefe de Gabinete quedó en el ojo de la tormenta y amenaza con alterar la hoja de ruta legislativa del oficialismo en la Cámara de Diputados. La admisión del funcionario sobre el ocultamiento al fisco de activos por alrededor de 500 mil dólares disparó una crisis política que ahora condiciona la planificación de dos sesiones claves previstas para esta semana.

Hace al menos dos semanas, el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, había anticipado a los jefes de bloque la intención de convocar a una sesión para este miércoles 24 de junio, con un temario de alto voltaje económico y político que incluye el acuerdo con los fondos buitre y el denominado “Súper Rigi”, el nuevo régimen de blanqueo. Sin embargo, el avance de la ofensiva opositora contra Adorni reordenó prioridades y encendió las alarmas en Balcarce 50.

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Con la mayoría de los bloques opositores alineados, se pidió una sesión especial para el martes 23 de junio con un objetivo puntual: tratar seis expedientes vinculados a la interpelación y a una moción de censura contra el jefe de Gabinete. Unión por la Patria, que semanas atrás se mostraba reacia a impulsar su eventual destitución, esta vez se sumó sin reparos a la avanzada, acompañada por el Frente de Izquierda, Provincias Unidas, Encuentro Federal, la Coalición Cívica y los dos diputados del MID.

El PRO, actor clave para definir el quórum, atravesó en los últimos días un giro en su postura. Mientras el diputado Fernando De Andreis, muy cercano a Mauricio Macri, coqueteó con la idea de habilitar el debate y apoyar la interpelación (aunque no la censura), los sectores más moderados del espacio enfriaron esa posibilidad. “No lo tenemos decidido aún”, admiten en la bancada amarilla, donde el caso Adorni expone diferencias internas y tensiones con la Casa Rosada.

Presiones cruzadas, reglamento en debate y una mayoría esquiva

El oficialismo recuerda que el intento opositor anterior para llevar a Adorni al recinto fracasó por falta de apoyos, lo que obligó a suspender la sesión prevista para el 14 de mayo. Esta vez, admiten que la ofensiva está más cerca de prosperar, por lo que el Gobierno desplegó una estrategia de contención con los llamados “dialoguistas”, tanto en Diputados como en el Senado.

En la Cámara alta, La Libertad Avanza logró descomprimir el escenario al postergar la sesión para el jueves 25 de junio y alinear posiciones en torno a un punto clave del reglamento: tanto la interpelación como la moción de censura requieren el voto de dos tercios de los presentes cuando los proyectos llegan al recinto sin dictamen. La jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, que venía sosteniendo que bastaba la mayoría simple, terminó aceptando la interpretación que defendía Menem, luego de fuertes presiones de la Casa Rosada.

Con ese marco, el peronismo admite que puede alcanzar una mayoría simple pero reconoce que está lejos de los dos tercios necesarios. Esa limitación, sumada a la férrea defensa que el oficialismo hace de Adorni pese al desgaste público, le permite al Gobierno ganar tiempo mientras evalúa alternativas para contener el costo político del escándalo.

  • Sesión pedida por la oposición para el 23 de junio, con foco en la interpelación a Adorni.
  • Sesión impulsada por el oficialismo para el 24 de junio, con el acuerdo con los fondos buitre y el Súper Rigi como ejes centrales.
  • Presión de la Casa Rosada sobre aliados y dialoguistas para preservar la iniciativa parlamentaria.

“Si la oposición logra el quórum para sesionar el 23, nosotros vamos a sesionar seguro el 24”, deslizaron fuentes oficialistas, que admiten que el caso Adorni ya condiciona toda la discusión parlamentaria de la semana.

En este escenario, la figura del jefe de Gabinete se transformó en un factor de inestabilidad que atraviesa a todo el sistema político. Mientras la oposición busca capitalizar el desgaste y obligar al Gobierno a dar explicaciones en el recinto, el oficialismo intenta sostener su agenda económica y evitar que el “caso Adorni” termine por monopolizar la escena legislativa en el Congreso.

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