Vicuña y Lamothe se meten en una historia de amor prohibido

NewsITe
Benjamín Vicuña y Esteban Lamothe se animan a un desafío tan artístico como emocional con “Secreto en la montaña”, la versión teatral de la célebre historia de amor entre dos vaqueros que marcó a una generación. Bajo la dirección de Javier Daulte, con libro de Marcos Carnevale y producción de Adrián Suar, los actores encarnan a Jack Twist y Ennis del Mar, dos hombres que se enamoran en un contexto hostil y profundamente conservador.
Lejos de dudar, ambos aceptaron la propuesta con un “sí” automático. Sabían que afrontaban una tragedia romántica atravesada por prejuicios, homofobia y mandatos sociales, pero también una oportunidad para mostrar otra faceta actoral y discutir, desde el escenario, la vigencia de estas problemáticas. La obra combina drama y humor, sin perder la intensidad del relato original.
Lamothe subraya la importancia de la comedia en la puesta: no se trata solo del dolor y el melodrama, sino también de retratar el enamoramiento en toda su torpeza y humanidad. Esa mezcla de risa y emoción, cuenta, genera una conexión especial con el público, que alterna entre la carcajada y el nudo en la garganta. El amor, sostiene, siempre tiene algo de torpe, y ahí reside parte de su encanto.
Un romance que desafía prejuicios y mandatos sociales
Vicuña, por su parte, destaca el respeto y la dignidad con la que encaran a estos personajes: dos hombres que descubren el amor en la montaña y luego deben pelear por sostenerlo en una sociedad que los condena. En ese choque con una época marcada por la homofobia se forja un vínculo intenso, duradero y doloroso, que obliga a los protagonistas a vivir entre el deseo y el miedo.
Uno de los momentos más esperados por quienes se sientan en la platea es la escena en la que ese amor finalmente se consume. Según los actores, la tensión en la sala es palpable: el público aguarda en silencio, expectante, hasta que los cuerpos se encuentran. A partir de allí, cada función se vuelve un termómetro emocional, donde se mezclan sorpresa, incomodidad, empatía y conmoción.
Lejos de generar celos puertas adentro, Vicuña y Lamothe aseguran entre risas que sus parejas acompañan el proyecto con naturalidad. Para ellos, el verdadero desafío es sostener en cada función el nivel de entrega que exige este romance prohibido, poniendo el cuerpo y la emoción al servicio de una historia que interpela a cualquiera que haya amado contra la corriente.
El escenario, las redes y el “odio” como ruido de fondo
Más allá de la trama, “Secreto en la montaña” también funcionó como un punto de quiebre frente a ciertos prejuicios sobre sus carreras. Acostumbrados a escuchar que “siempre hacen el mismo papel”, los actores encuentran en esta obra un giro rotundo. El contacto directo con el público, coinciden, vale más que cualquier comentario en redes sociales.
Vicuña remarca que el equilibrio emocional es clave: ni engancharse con las críticas negativas ni dejarse marear por los elogios. Para él, la verdad está en la función, en ese momento en que se cruzan las miradas con los espectadores y ya no existen memes ni posteos, solo la reacción genuina de la sala.
Lamothe coincide y define el universo virtual como una “second life”, una vida paralela que no puede pesar más que lo que ocurre sobre el escenario. Recupera, además, un consejo de Daulte: la angustia por un comentario malo o la euforia por uno bueno no deberían durar más de 48 horas. Relativizar, enfocarse en el trabajo y en lo que pasa en el teatro es, para ellos, la mejor forma de atravesar el ruido digital.
La trama que conmovió al cine y ahora llega al teatro
- Jack Twist (Vicuña) y Ennis del Mar (Lamothe) se conocen en 1963, contratados para cuidar ovejas en un paisaje agreste y solitario.
- Entre jornadas duras y silencios compartidos, se genera un lazo profundo que deriva en un amor inesperado y prohibido para la época.
- Al finalizar la temporada, cada uno retoma su vida: se casan, forman familias y persiguen sus proyectos personales.
- Aun así, la conexión entre ambos permanece intacta y los lleva a reencontrarse en secreto durante años.
- La relación se construye entre la pasión y la culpa, atravesada por los mandatos sociales que les impiden vivir su verdad a la luz del día.
“La vida real son los ojos de la gente, el público frente al escenario”, resume Esteban Lamothe al hablar del vínculo con quienes llenan la sala función tras función.
La versión teatral de “Secreto en la montaña” recupera el espíritu íntimo y doloroso del relato original: un amor que desafía al tiempo, a las convenciones y al propio miedo. Con actuaciones comprometidas y una puesta que apuesta a la emoción sin golpes bajos, la obra se instala como uno de los títulos más comentados de la cartelera porteña y confirma que, en escena, la diversidad y la sensibilidad ya no son temas de nicho, sino parte central de la conversación cultural.

