Brasil se prepara para un “Super Niño” con impacto regional

El gobierno de Brasil puso en marcha un operativo de alcance nacional para enfrentar los efectos del fenómeno climático El Niño, cuya intensificación se espera entre octubre y diciembre. Bajo la coordinación de la Jefatura de Gabinete, unas 20 carteras ministeriales trabajarán de manera conjunta para anticipar y mitigar los daños en infraestructura, producción y comunidades vulnerables.
El ministro de Integración y Desarrollo Regional, Waldez Góes, explicó que el país se mantiene en “estado de vigilancia y movilización permanente” para responder a eventuales emergencias. Las autoridades federales apuntan a reforzar la articulación con gobernadores y alcaldías, especialmente en las zonas históricamente más expuestas a inundaciones y sequías.
El Niño es un fenómeno climático global asociado a variaciones en los vientos y en la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico tropical. Cuando se intensifica, altera los patrones de lluvias y temperaturas en distintas regiones del planeta, con consecuencias directas sobre la producción agropecuaria, la disponibilidad de agua y la ocurrencia de desastres naturales.
Regiones más expuestas y riesgos previstos
De acuerdo con las proyecciones oficiales brasileñas, El Niño podría comenzar entre julio y septiembre y ganar fuerza en el último trimestre del año. Los modelos climáticos prevén distintos impactos según la región:
- Norte y nordeste: riesgo elevado de sequías y escasez hídrica, con presión sobre sistemas de abastecimiento urbano y rural.
- Sur: aumento de lluvias e inundaciones, con posibilidad de crecidas de ríos, deslizamientos y daños en zonas urbanas y rurales.
- Centro-oeste y sudeste: invierno menos riguroso, temperaturas más altas y riesgo de sequía, en particular en el Pantanal.
Góes destacó el rol del Plan Nacional de Protección y Defensa Civil y del sistema Defensa Civil Alerta, que envía mensajes automáticos a teléfonos móviles en áreas con riesgo inminente. El objetivo es ganar tiempo para evacuaciones preventivas, cortes de rutas o suspensión de actividades cuando sea necesario.
Impacto sobre la agricultura y la logística exportadora
Un informe de la filial brasileña del banco Santander advirtió que el episodio de El Niño previsto para este año podría transformarse en un “Super Niño”, con una probabilidad estimada del 63 %. Ese escenario golpearía de lleno a la agricultura, pilar de la economía brasileña y actor clave en los mercados globales de alimentos.
En el norte del país, donde se concentran importantes áreas de producción de soja y maíz destinadas a exportación, la principal preocupación son las sequías prolongadas. La altura del río Tapajós, uno de los grandes afluentes del Amazonas, podría ubicarse cerca de 0,9 metros por debajo de sus niveles habituales debido a la falta de lluvias en la selva.
El Tapajós forma parte del Arco Norte, una red de puertos y estaciones de transbordo que conecta la producción agrícola de Mato Grosso, la mayor región sojera de Sudamérica, con los puertos exportadores. Según la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab), el Arco Norte concentró en los primeros 10 meses de 2025 el 37,2 % de las exportaciones brasileñas de soja y el 41,3 % de las de maíz, consolidándose como corredor logístico estratégico.
La menor navegabilidad de los ríos podría encarecer el transporte, obligar a desviar cargas a otras rutas y generar demoras en el flujo hacia los mercados internacionales. Para la Argentina y la región, cualquier alteración en la oferta brasileña de granos, maíz y arroz tiene impacto en precios, competencia y planificación de las campañas agrícolas.
Desafío político y climático a meses de las elecciones
El ministro Góes aseguró que las acciones de prevención y respuesta no se verán condicionadas por las elecciones generales previstas para octubre en Brasil. El gobierno busca transmitir la idea de que la estructura de Defensa Civil y las políticas de gestión de riesgos seguirán activas, independientemente del calendario electoral.
“Brasil está permanentemente preparado, se mantiene en vigilancia y movilizado para dar respuesta a la sociedad”, afirmó Waldez Góes, ministro de Integración y Desarrollo Regional.
En un contexto de eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes, el desarrollo de sistemas de alerta temprana, la planificación urbana y la protección de infraestructuras críticas se consolidan como ejes centrales de la agenda pública brasileña. La evolución de El Niño en los próximos meses será seguida con atención por toda la región, incluido el sector agroindustrial argentino, atento a posibles cambios en la oferta y en los precios internacionales.

