Construcción: más caída de actividad y cautela en el sector

Retracción, costos altos y menor demanda complican a la construcción

Obras privadas y construcción en Argentina

La construcción privada atraviesa uno de los períodos más fríos de los últimos años en Argentina. Con la obra pública prácticamente paralizada a nivel nacional y un marcado incremento de costos, la mayor parte de la industria reporta menor nivel de actividad y extrema cautela respecto de una eventual recuperación.

De acuerdo con el último Estudio de Opinión Construya, al que accedió Noticias Argentinas, el 67% de los profesionales vinculados al sector sufrió una caída en su actividad durante los últimos doce meses. Se trata de un deterioro respecto de la medición de noviembre de 2025, cuando esa percepción negativa alcanzaba al 62% de los encuestados.

El relevamiento, que incluyó a 370 actores de toda la cadena de valor —entre ellos arquitectos, desarrolladores, constructores, ingenieros, distribuidores y referentes inmobiliarios— muestra que solo un 10% registró una mejora en su nivel de actividad, mientras que un 23% logró sostenerse sin cambios. El optimismo que se había observado en estudios anteriores prácticamente se diluye y deja paso a un clima de expectativa moderada.

Mirando hacia los próximos doce meses, el tablero aparece dividido en tercios: un 34% espera una mejora de la actividad, otro 34% cree que se mantendrá en los niveles actuales y un 32% anticipa una nueva caída. Por perfiles, los ingenieros se ubican entre los más optimistas, con un 54% que proyecta crecimiento, seguidos por los distribuidores de materiales (43%). En el otro extremo, maestros mayores de obras y arquitectos se muestran más pesimistas.

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Costos, financiamiento y empleo: las principales alarmas

Entre los factores que hoy condicionan al sector, casi todos los eslabones coinciden en señalar al mayor costo de construcción como la principal traba. Según datos del INDEC, el costo de construir en el Gran Buenos Aires aumentó 2,7% en mayo frente a abril, acumula una suba del 12,8% en lo que va del año y registra un alza interanual del 29%, apenas por debajo de la inflación general, que trepa al 14,7% en el acumulado del año.

A la presión de costos se suman la baja demanda —especialmente grave para desarrolladores y distribuidores de materiales—, la menor disponibilidad de financiamiento, que golpea de lleno a arquitectos e inmobiliarias, y un freno general en la inversión en nuevas obras privadas. El resultado se ve con crudeza en el mercado laboral: la construcción es, hasta ahora, el rubro más golpeado en lo que va del gobierno de Javier Milei.

Un informe de Misión Productiva, en base a datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), señala que entre noviembre de 2023 y febrero de este año se perdieron 81.295 puestos de trabajo registrados en el sector. La combinación de recorte de obra pública, encarecimiento de materiales y encarecimiento del crédito explica buena parte de este desplome.

Obra privada, refugio de valor y nuevas preferencias de inversión

Pese al contexto adverso, el estudio indica que las obras privadas pequeñas y medianas siguen siendo el principal sostén de la actividad: representan el 45% de la demanda actual, mientras que refacciones y ampliaciones aportan otro 35%. La obra pública, en cambio, quedó relegada a apenas el 5% del movimiento del mercado.

En un escenario de crédito escaso, la autofinanciación se consolida como el mecanismo predominante: el 39% de los encuestados afirma financiar sus proyectos con recursos propios, mientras que un 28% directamente no recurre a ninguna herramienta de financiamiento externa. La visión de la construcción como refugio de valor para el ahorro, mencionada por el 23% de los profesionales, y la expectativa de un crecimiento general de la economía (15%) aparecen como factores que todavía sostienen decisiones de inversión.

  • El 11% de los consultados destacó el impacto del blanqueo de capitales como alivio para el sector.
  • Las acciones desplazaron a la construcción como principal opción de ahorro: 30% frente a 27%.
  • Al invertir en ladrillos, se priorizan la rentabilidad esperada (23%) y el tiempo de retorno (22%).

En este marco, el desempeño de la economía y la eventual reactivación del crédito serán claves para definir si la actual retracción se profundiza o si el ladrillo logra recuperar el lugar protagónico que históricamente tuvo en las carteras de inversión de los argentinos.

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