Etiquetado frontal: un informe de la UBA afirma que seis de cada diez argentinos cambiaron sus hábitos de consumo

Un estudio de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA sostiene que la Ley de Etiquetado Frontal modificó las decisiones de compra de la población. El informe se difundió mientras el Gobierno nacional impulsa la derogación de la normativa.

La implementación de la Ley de Etiquetado Frontal produjo cambios significativos en los hábitos de consumo de los argentinos. Así lo sostiene un informe elaborado por el Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresarial y Capital Social de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (CenaRSEcs-FCE-UBA), que concluyó que seis de cada diez personas redujeron o dejaron de consumir productos con sellos de advertencia nutricional.

El estudio se conoció en un contexto de debate sobre el futuro de la Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable, mientras el Gobierno nacional impulsa su derogación. Según los investigadores, la normativa logró mejorar el acceso a información nutricional clara y favoreció decisiones de compra más conscientes.

Entre los principales resultados, el 97% de las personas consultadas afirmó identificar los sellos octogonales negros presentes en los envases de alimentos y bebidas, mientras que el 94,5% aseguró comprender total o parcialmente su significado. Además, el 75% manifestó entenderlos claramente.

El informe también reveló que el 79% de los encuestados modificó sus decisiones de compra a partir de la incorporación del etiquetado frontal. Del total, el 31% redujo el consumo de productos con sellos, el 28% dejó de adquirir determinados alimentos, el 23% reemplazó productos ultraprocesados por alternativas consideradas más saludables y otro 23% comenzó a buscar productos sin sellos de advertencia. A su vez, el 22% empezó a prestar mayor atención a la información nutricional y el 18% optó por elegir productos con menor cantidad de sellos.

En conjunto, el trabajo concluye que más del 52% de la población redujo o eliminó el consumo de productos con sellos, porcentaje que asciende al 61% al incorporar a quienes sustituyeron alimentos ultraprocesados por opciones más saludables. Para los autores, estos datos evidencian un cambio sostenido en las conductas de consumo.

Otro de los hallazgos destacados es que las diferencias entre grupos sociales y etarios fueron mínimas. El comportamiento se mantuvo similar entre distintos niveles de ingresos y edades, lo que, según el informe, demuestra que los sellos octogonales funcionan como una herramienta de información simple y accesible para toda la población.

El estudio también advierte que los consumidores muestran una demanda creciente de información sobre el origen, los procesos de elaboración y el impacto de los productos que adquieren. Más del 38% de los consultados señaló que la falta de información constituye uno de los principales obstáculos para elegir alternativas sustentables al comprar por canales digitales.

Finalmente, los investigadores sostienen que la Ley de Etiquetado Frontal trascendió su objetivo inicial de advertencia nutricional y se consolidó como una política pública capaz de modificar conductas de consumo. En ese marco, cuestionan el proyecto de derogación impulsado por el Poder Ejecutivo y afirman que la evidencia científica disponible no ofrece fundamentos para eliminar la normativa.

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