Tarifas eléctricas se disparan en el AMBA y se resiente el servicio

Subas récord en la luz y fuerte contraste entre EDENOR y EDESUR

Operarios trabajando en la red eléctrica del AMBA

NewsITe

En apenas dos años, las tarifas eléctricas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se multiplicaron hasta por diez, mientras que en amplias zonas del conurbano el servicio se deterioró, especialmente en la concesión de EDESUR. El dato surge de un informe del Instituto Argentino de Estudios Técnicos, Económicos y Sociales (IAETES) sobre el primer tramo de la Revisión Quinquenal Tarifaria (RQT) 2025-2030.

Entre abril de 2025 y mayo de 2026, los incrementos nominales de las tarifas eléctricas oscilaron entre el 29% y el 34% para usuarios residenciales del AMBA, apenas por encima de la inflación del período, pero sobre una base tarifaria que ya venía de fuertes ajustes previos. En ese contexto, mientras EDENOR logró cumplir los parámetros de calidad exigidos por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), EDESUR mostró un empeoramiento en casi todo su territorio.

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El informe toma como referencia el Semestre 58 (marzo-agosto de 2025), primero bajo la nueva RQT, que endurece las metas respecto del esquema anterior (RTI 2017–2021). El objetivo regulatorio es que, hacia 2029, la frecuencia y la duración de los cortes se reduzcan hasta un 50% en los partidos con peor desempeño histórico. Sin embargo, el arranque del período en la zona sur del AMBA encendió luces de alarma.

Indicadores de calidad: dónde se cumple y dónde no

El ENRE mide la calidad del servicio eléctrico a través de dos indicadores clave: el SAIFI (frecuencia promedio de interrupciones por usuario) y el SAIDI (duración total de los cortes en horas por usuario). Para el área de EDENOR, los límites fijados son SAIFI 2,64 y SAIDI 5,04 horas; para EDESUR, más exigentes por su rezago histórico, SAIFI 2,07 y SAIDI 3,81 horas.

EDENOR opera, según el informe, con márgenes holgados de cumplimiento: en el Semestre 58 registró un SAIFI de 1,45, es decir, 45% por debajo del máximo permitido, y un SAIDI de 3,52 horas, 30% menor al límite regulatorio. Esto implica menos cortes y de menor duración para sus usuarios respecto del estándar exigido.

En cambio, el desempeño de EDESUR fue diametralmente opuesto. La distribuidora del sur del AMBA mostró un SAIFI de 5,04, un 243% por encima del sendero fijado, y un SAIDI de 11,06 horas, que supera en 190% el valor objetivo. El IAETES describe el contraste como “estructural, no marginal”, y advierte que el primer semestre de la nueva RQT es incluso peor que el último del período anterior.

“EDESUR no arrancó el quinquenio desde un punto de partida malo para luego mejorar: arrancó desde un punto malo, y empeoró”, señala el informe del IAETES.

Impacto en los usuarios y brechas dentro de un mismo barrio

El deterioro del servicio se combina con un esquema de segmentación de subsidios que, según el estudio, genera resultados desiguales entre usuarios con consumos similares. La Secretaría de Energía redefinió los niveles N2, N3 y N4, lo que impactó de forma dispar en las facturas, aun entre vecinos de la misma zona.

En mayo, el precio efectivo de la energía para un usuario N2 aumentó 80,8%, más de tres veces el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del período. Para un N3, en cambio, la suba fue de apenas 8,7%. Así, tres hogares de un mismo barrio, con un consumo mensual de 298 kWh, atravesaron trayectorias tarifarias totalmente distintas, dependiendo de su categoría.

El IAETES remarca que el subsidio se aplica como un descuento de $73,32 por kWh en los primeros 300 kWh consumidos al mes. Al ser proporcional al consumo, quienes demandan más energía obtienen un beneficio mayor en pesos, lo que, en la práctica, termina presionando sobre los sectores de menores recursos.

El informe advierte que, si el mayor consumo está asociado a viviendas con malas condiciones térmicas y no al derroche, el esquema de subsidios puede terminar favoreciendo a quienes menos lo necesitan, distribuyendo el beneficio “en sentido potencialmente inverso a la necesidad”.

Conurbano sur: municipios con más cortes y mayor vulnerabilidad

El estudio también identifica los partidos más golpeados por la mala calidad del servicio en la red de EDESUR, con un patrón que se concentra en el segundo y tercer cordón del conurbano bonaerense. Son zonas con alta vulnerabilidad socioeconómica y menor densidad de usuarios por kilómetro de red, donde cada corte tiene un impacto social y productivo considerable.

San Vicente encabeza el ranking de frecuencia de interrupciones: registró un SAIFI de 22,67 cortes promedio por usuario en el semestre, equivalente a un corte cada ocho días, frente a un sendero regulatorio de apenas 2,8. La cifra refleja una situación de extrema inestabilidad en el suministro.

En tanto, Cañuelas presenta el mayor SAIDI de toda el área de concesión: 38,57 horas de corte promedio por usuario en seis meses, casi seis veces por encima del parámetro fijado. El partido tiene fuerte actividad agroindustrial y cadenas de frío, por lo que cada hora sin energía implica pérdidas económicas significativas y riesgo para productos perecederos.

Para el IAETES, la concentración del incumplimiento en zonas más pobres y menos visibles no es una casualidad, sino la expresión de una “hipótesis de subinversión histórica” en territorios donde ampliar o mantener la red resulta más costoso y reporta menor rédito económico y político. En el corto plazo, el desafío para las autoridades será compatibilizar tarifas crecientes con inversiones efectivas y un esquema de subsidios que no profundice las desigualdades existentes.

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