Etchebarne analiza el giro económico y el “ruido” político

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El economista Agustín Etchebarne afirmó que la Argentina atraviesa una “transformación muy grande” en su esquema económico y que el clima de tensión política responde, principalmente, a los sectores que pierden privilegios con el cambio de modelo impulsado por el presidente Javier Milei. Según sostuvo, el país comienza a dejar atrás un sistema vigente durante las últimas ocho décadas, con ganadores y perdedores bien definidos.
En diálogo con Radio Rivadavia, el director general de la Fundación Libertad y Progreso señaló que, pese al conflicto político y las discusiones públicas, los indicadores financieros clave mantienen una tendencia favorable. Destacó la fuerte baja del riesgo país —hoy en torno a los 400 puntos básicos, tras retroceder desde niveles superiores a los 3.000—, la recomposición de reservas del Banco Central y la caída pronunciada de las tasas de interés. En ese contexto, remarcó que “el ruido político no se tradujo en una pérdida de confianza de los mercados”.
Etchebarne subrayó que el Banco Central lleva comprados unos 10.700 millones de dólares y que el tipo de cambio se mantiene estable, aun en un escenario internacional cruzado por conflictos bélicos, suba del precio del petróleo y volatilidad financiera. A su entender, estos elementos muestran que el programa económico conserva credibilidad y que el frente cambiario se encuentra bajo control.
El economista también respaldó la incorporación de Adrián Ravier al Gobierno, al considerar que se trata de un perfil con sólida formación teórica y capacidad de comunicación. Vinculó su mirada a la escuela austríaca de economía, corriente a la que también adscribe Milei, y la contrapuso al enfoque keynesiano dominante en la academia argentina de las últimas décadas. Para Etchebarne, las ideas de mercado libre y menor intervención estatal son las que ofrecen una base filosófica más consistente para el crecimiento de largo plazo.
Salarios, crédito y perspectivas para el consumo
Consultado por el impacto social del ajuste, Etchebarne reconoció que la transición entre modelos golpeó a muchas familias, en especial por la pérdida de poder adquisitivo y el aumento de la mora en créditos al consumo. Sin embargo, sostuvo que el atraso salarial se concentra en el sector público y que, al observar la economía informal —que estima en torno al 45% de la actividad—, se advierte una recuperación más marcada de los ingresos.
Respecto al sistema financiero, explicó que el salto de la mora comenzó el año pasado, cuando las tasas de interés “volaron” y muchos hogares dejaron de poder afrontar sus cuotas. Ahora, con tasas que —según indicó— cayeron del 100% anual a niveles cercanos al 20%, se abrió una etapa de refinanciaciones a costos mucho más bajos y reaparece el crédito en pesos y en dólares. En ese marco, proyectó una mejora del consumo en la segunda mitad del año, motorizada por el financiamiento y por una incipiente reactivación de la inversión.
Exportaciones, RIGI y cambio en la matriz productiva
- Etchebarne defendió el programa oficial por “sacarle el pie de encima” al sector productivo y recortar subsidios a actividades que califica como improductivas.
- Sostuvo que el futuro del crecimiento estará apalancado en la expansión de las exportaciones y en el acceso a nuevos mercados, más allá del consumo interno.
- Resaltó que ya se anunciaron proyectos por unos 121.000 millones de dólares bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que, según su visión, podría traccionar empleo y actividad.
“Una vez que empezás a sacar impuestos al sector productivo, el sector productivo vuela. El mercado deja de ser solamente los 47 millones de argentinos y pasa a ser el mundo”, afirmó Etchebarne, quien además anticipó que la inflación podría perforar el 2% mensual si se consolida la estabilidad.
Por último, consideró que el nuevo escenario modifica también el mapa de oportunidades laborales. Aseguró que el sector privado comenzó a ofrecer mejores salarios que el Estado, en particular en algunas provincias, y que la mejora del ingreso dependerá cada vez más de la capacidad de insertarse en actividades dinámicas, ligadas a la inversión y al comercio exterior.

